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14 Septiembre, 2017 Gestión y Coaching

Los abogados disruptivos sobresalimos de nosotros mismos · #forlawyers

Blog Gestion y Coaching

Cristina Ruiz Por Cristina Ruiz
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“Cuando sientas algo que te hace vibrar el corazón, no te preguntes lo que es… ‘vívelo al máximo’, porque esa sensación, esa emoción se llama vida” I.G.

El otro día un amigo me dijo que serendipity era su palabra preferida. Me apunto a serendipia, también es una de mis palabras preferidas, pero también los son inspiración y actitud, porque todas ellas hablan de empatía, de creatividad, de improvisación, de compromiso, de constancia… y porque aquellas tres juntas –inspiración, actitud y serendipia- conforman una sola que me hacer vibrar el corazón, ‘disrupción’.

Disrupción · Disruptivo · Disrumpir… Yo disrumpo, tu disrumpes, él disrumpe, nosotros disrumpimos, vosotros disrumpís, ellos disrumpen…

Disruptivo es aquello que produce una ruptura brusca. La disrupción es una habilidad que puedes adquirir. Así, una conducta disruptiva alude a un comportamiento rompedor respecto de las pautas generalmente aceptadas. La acepción simbólica del término ‘disrupción’ hace referencia a algo que de manera marcada genera un cambio determinante. Y su significado en términos empresariales se define como una nueva forma de dar valor a los clientes utilizando nuevos enfoques que difieren profundamente de los empleados previamente.

Me gusta la ‘disrupción’ porque no significa adaptación al cambio, algo que yo diría queda ya trasnochado, sino que significa la capacidad de provocar cambio, de cambiar sustancialmente lo ya existente. La ‘disrupción’ supone un punto de inflexión, aquel que marca un antes y un después.

“Provoca algo dentro que cree cambio fuera” I.G.

Un, dos, tres. Sobresal de ti mismo, sobresal del resto, sobresal.

Sobresalir de ti mismo significa volverte vulnerable y fuerte a un tiempo, exponer tus valores y principios y defenderlos, hacer aquello en lo que crees y en lo que sientes.

Sobresalir del resto sí, pero solo si antes creas el cambio que tú mismo necesitas, solo si antes aprendes a liderar tu vida.

Sobresalir. Comprometerte contigo mismo tomando decisiones sin perder la confianza.

Paso 1

No hay nada más motivante que compartir vivencias, pensamientos, provocaciones, testimonios, experiencias… propias y ajenas, y de cada una extraer aquello que funcione para ti, quedándote con aquello que desees.

Piensa en doce circunstancias que han marcado un cambio en tu vida, huye de tópicos en la medida en que no hayan supuesto algo realmente memorable. Lista esos doce.

De estos destaca los seis que crees más importantes. Señálalos en el listado.

De ellos escoge tres y recuerda anécdotas de cada uno de éstos. Anótalas en el listado.

De entre estos opta por uno, apunta la razón por la que verdaderamente fue tan significativo para ti. Anótalo en el marginal.

Cada semana revisa el listado, tal vez tengas que añadir algún hecho del que no te has acordado, o descartar alguno de los hechos que habías considerado muy importante, resulta que no lo es tanto. Después, escoge seis, tres, uno… hasta que finalmente en el transcurso de los días tu listado quede completado de anécdotas y de significado, adquiriendo verdadera relevancia para ti.

Échale un vistazo de vez en cuando, te ayudará a que el ‘juego’ continúe.

Paso 2

Párate un momento más. Piensa en seis situaciones complicadas que te cuesta manejar, o pensamientos propios a los que te enfrentas con frecuencia, ya sean personales o profesionales. Anótalos.

Ordénalos de mayor a menor reto. Selecciona el segundo y el quinto. Y ahora determina y anota para cada uno de éstos tres acciones que te ayudarán a superarlos.

Cada semana revisa el listado, probablemente las situaciones cambiarán o simplemente cambie el orden de prelación de los retos anteriores. Ya sabes, selecciona dos, pero esta vez el primero y el sexto. A la siguiente, el tercero y el cuarto… y así sucesivamente.

Es fácil que en la revisión semanal te aparezca como situación complicada alguna acción de las previstas para superar situaciones anteriores, no tiene mayor importancia, simplemente será un nuevo reto sobre el que trabajar.

En poco tiempo irás superando uno tras otro.

Así es como los abogados sobresalimos de nosotros mismos.

“El desafío comienza en el momento que abres los ojos cada mañana” I.G.

La disrupción en nuestros despachos profesionales se concreta en esa nueva forma de dar valor a los clientes y de utilizar nuevos enfoques manteniendo nuestros objetivos.

¿Qué hay de tu cliente tipo, tus compañeros de despacho, tu red de relaciones profesionales, tu red de relaciones personales? ¿Sabes quiénes son? ¿Qué sienten? ¿Cómo piensan? ¿Qué les gusta? ¿Cómo y con quién se relacionan? ¿Por quién se dejan influir?…

Cada día: Saluda a un cliente habitual, a un compañero, a un contacto profesional, a un amigo, con un mensaje o frase motivadora.

Cada semana: Realiza una acción pequeña pero significativa que mejore la vida de un cliente, un compañero, un contacto, un amigo.

Cada mes: Piénsate y realiza algún experimento que cubra al menos alguna de la dimensión física, emocional, espiritual o intelectual, e implica en ella a algún compañero de despacho, a algún contacto de tu red profesional o personal, y según el cariz del experimento a algún cliente destacado.

Cada día: Tú y tus compañeros de despacho, en un documento o archivo común creado a este fin, anotad un fallo profesional detectado en la dinámica del día, y la solución o propuesta de solución para el que fallo no derive en un error.

Cada semana: Desarrolla tres formas diferentes de crear valor en la relación con el cliente, en la resolución de los expedientes  o en los procesos del despacho.

Cada mes:  Responsabilízate, comprométete e implanta una nueva fórmula de hacer alguna cosa –no importa si ya funciona bien o no, todo es susceptible de mejora-.

La desobediencia inteligente es el juego a la disrupción” C.R

Sal de la línea creando una nueva.

Y ten presente que el ‘juego’ siempre continua, nada termina hasta que tú decidas que ha terminado, y no termines nada hasta que lo hayas vivenciado, es parte del juego.

Cristina Ruiz
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