04 marzo 2014

Una abogacía digital y social

Cuando se me planteó la oportunidad de colaborar con ENATIC escribiendo alguna entrada en el blog para todos los compañeros abogados tuve claro que hablaría sobre el futuro de la abogacía, nuestro futuro y sobre la necesidad de adaptarnos a una nueva realidad social, tecnológica, digital, que ya nos ha envuelto casi por completo, tanto profesional como personalmente. En ese momento no se había celebrado aún el Congreso Internacional de ENATIC sobre Derecho Digital, al que he tenido la gran oportunidad de asistir y sobre todo la posibilidad de aprender de sus magníficos ponentes, que han conseguido reforzar mi idea de que nos encontramos en un momento crucial para experimentar el cambio y convertirnos en verdaderos abogados especialistas en derecho digital.

La realidad social (y económica) que nos rodea parece darnos a entender que vivimos un momento clave. Casi a diario podemos leer artículos, noticias… que nos abren los ojos sobre la situación en la que estamos inmersos.

Mucho se ha hablado sobre el hecho de que el avance de los medios tecnológicos ha supuesto una auténtica revolución a nivel de usuario. El acceso a Internet desde cualquier dispositivo ha permitido que cualquiera pueda buscar, comparar, comprar cualquier producto, contratar todo tipo de servicios, y llegar a relacionarse de “tú a tú” a través de distintos tipos de redes sociales. Las empresas se han visto en la necesidad de adaptar sus servicios a este nuevo modelo de comercio, ofreciendo sus productos o servicios a través de páginas web o incluso de aplicaciones móviles.

Todo esto no es nuevo, el mercado se va adaptando poco a poco y nosotros a él, y como ya es patente las nuevas tecnologías y el uso de Internet propician la necesidad de nuevas soluciones legales a problemas que, si bien no son nuevos, sí que aparecen en un nuevo medio.

Protección de datos, comercio electrónico, delitos telemáticos, ciberdelincuencia, privacidad… son conceptos que poco a poco han ido introduciéndose en nuestros despachos y nos están obligando a especializarnos a marchas forzadas debido a la revolución tecnológica.

Esta realidad social en la que nos encontramos inmersos invita a plantear cuáles son los retos a los que debe enfrentarse la abogacía. Hemos podido leer ya artículos muy interesantes que nos ponen sobre la idea de cuál va a ser (o está siendo) el perfil del abogado en el que indefectiblemente debemos convertirnos si queremos avanzar. Como ya señaló acertadamente Irina Moreno Jiménez-Pajarero, “el abogado del futuro debe ser un abogado tecnológico, especializado, internacionalizado y buen gestor” (Abogados, Revista del Consejo General de la Abogacía, noviembre de 2.013). Totalmente de acuerdo. Pero ¿en qué debe consistir eso de ser abogado tecnológico?

Estamos familiarizados ya en nuestra profesión con términos y aplicaciones como el correo electrónico profesional, la firma digital, Backup, uso de redes sociales… pero ¿podemos hacer algo más para convertirnos en ese abogado tecnológico que nuestro tiempo demanda? ¿Es suficiente con saber usar determinadas herramientas que nos ofrece la red o podemos rentabilizar de alguna otra manera nuestra profesión?

En nuestro país, existen multitud de páginas de contenido jurídico, no sólo páginas a través de las que se publicitan despachos de abogados o páginas de editoriales que nos ponen al día en legislación, jurisprudencia u otro tipo de noticias jurídicas.  Existen webs que ofrecen al usuario información de contenido jurídico, información que, frecuentemente, no viene avalada por ningún experto en derecho, simplemente la información circula por la red y los usuarios pueden acceder a la misma porque sienten la necesidad inmediata de obtener una respuesta, y que enlaza con las comodidades que ofrece internet al usuario en cuanto a búsqueda, comparación de servicios y rapidez.

Hasta ahora, los operadores jurídicos hemos utilizado la red en mayor medida como  portal publicitario de nuestros servicios. Pero, ¿podríamos aprovechar las oportunidades de negocio que nos ofrece Internet de una forma más directa? ¿Es posible obtener una mayor rentabilidad a nuestro negocio analizando el mercado y aprovechando los canales de comunicación que nos facilita Internet?

Es cierto que a través de los distintos tipos de redes sociales, el “abogado tecnológico” ha conseguido una mayor difusión, sobre todo a través del uso de aquellas redes que nos ofrecen un perfil socialmente profesional. Por citar alguna, Twitter es la red social que más ha crecido en los últimos años, debido fundamentalmente al mayor uso del teléfono móvil. La misma red define su producto como la distancia más corta entre tú y lo que más te interesa. A través de este tipo de plataformas, y al margen de la publicidad que podamos obtener para nuestro negocio, es indiscutible que tenemos en nuestras manos un canal de atención al cliente: un servicio a través del cual obtener, valorar y atender las opiniones de nuestros clientes.

InternetLa sociedad en la que nos movemos hoy y los nuevos canales de contratación de productos y servicios nos llevan indefectiblemente a modernizar nuestro “producto”, a estar atentos a las señales que nos lanza el mercado y dar un paso más en nuestra profesión. Porque hay que adaptarse al medio y a los cambios. Desde el momento en que damos el salto a la red para publicitarnos y tomamos conciencia del poder de Internet en, por qué no decirlo, la vida de millones de personas, tenemos que ponernos manos a la obra para acercarnos a lo que demanda la sociedad. La mentalidad del cliente quizás esté cambiando, como en todo lo que contrata, y probablemente sea hora de que nosotros nos planteemos ese cambio para llegar a ser ese abogado especializado en derecho digital y que verdaderamente utiliza los medios digitales.

Desde este punto de vista, planteo enfocar nuestra profesión aprovechando los recursos que nos ofrece la red, no solo a nivel publicitario sino ofertando un servicio jurídico verdaderamente online. Todo se busca y todo se puede consultar en Internet y llegará un punto en que nuestra profesión se verá afectada por la evolución del mercado, estará en nuestras manos poner los medios para avanzar en nuestro trato con el cliente, haciendo que nuestros servicios sean accesibles a través de la red, creando canales de comunicación con el cliente y, en definitiva, ofreciendo asesoramiento online, rápido, efectivo y cómodo para el usuario.

Debemos desarrollar y construir nuestra marca y nuestro éxito siendo emprendedores y adelantándonos a lo que el mercado demanda, analizando las señales de que disponemos. Como dice Richard Branson, presidente de Virgin Group, un negocio consiste en montar algo que marque la diferencia en los demás y que estén dispuestos a pagar por ella. Y el mundo del derecho no debería ser ajeno a todo ello.

Me gustaría citar por último a Ramsés Gallego, cuando a su vez utilizó palabras de Wayne Gretzky en el Congreso Internacional ENATIC de Derecho Digital, al intentar concienciarnos sobre esa necesidad de adaptación al medio, diciendo “yo no patino donde ha estado la bola sino donde la bola va a estar”. Me parece una frase perfecta para la reflexión, para plantearnos si debemos concebir la abogacía desde ópticas más amplias y trabajar en esa dirección, abriendo nuevos caminos en una profesión anquilosada en normas a veces desfasadas y con el hándicap de la rapidez de un cambio constante por la evolución tecnológica.

Laura Giménez de Béjar, @LauraGimBejar

Abogado Colegio de Abogados de Murcia y miembro de ENATIC

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