25 septiembre 2023

El concepto de NewLaw y sus tentaciones

Jorge MorellPor Jorge Morell
Desde hace años parece muy de moda que cualquier despacho o empresa nueva en el sector legal se auto califique como firma “NewLaw”. ¿Pero es algo con sentido o simple postureo? De hecho, ¿qué es NewLaw y qué implica realmente?

Como en muchos de estos conceptos modernos, la realidad es que no existe una definición universal de “NewLaw”. De modo que es un concepto amplio que puede definirse y aplicarse de diferentes maneras. Aún así tenemos algunas características básicas bastante claras.

Ahora bien, que el concepto de NewLaw sea amplio no significa que cualquier cosa pueda bautizarse como tal, mucho menos proyectos o iniciativas que son más de lo mismo pero que simplemente quieren sus 15 minutos de gloria innovadora.

Pero comencemos por el principio.

El primero al que normalmente se atribuye el concepto de “NewLaw” es Eric Chin, el hoy responsable de PwC en la región Asia Pacífico. En 2013, momento en el que Eric Chin trabajaba para la firma Beaton Capital, publicó un artículo (ya no disponible online) titulado “2018: The year Axiom becomes the world’s largest legal services firm”. En él especulaba sobre cómo en 5 años Axiom, el proveedor de servicios legales alternativos por antonomasia, podría llegar a sobrepasar a DLA Piper, la mayor firma global en ese momento, conviertiéndose en el mayor proveedor mundial de servicios legales.

Eric Chin, para bautizar a ese nuevo tipo de proveedor legal, uso el término “NewLaw”.

En ese sentido, es importante señalar que NewLaw nació en contraposición al término BigLaw, otro concepto que también fue popularizado por profesionales de la firma Beaton Capital (aunque su origen es más antiguo). BigLaw se ha usado normalmente para referirse a las firmas de más de 100 abogados que funcionan bajo una estructura semi piramidal de socios de acuerdo al “Cravath System” desarrollado durante los años 90 en una de las firmas más importantes de EE.UU., Cravath, Swaine & Moore.

Por tanto, BigLaw representa un estrato muy concreto y bastante reducido del sector legal y las formas más clásicas de hacer las cosas en el sector legal.

Volviendo al NewLaw, cuando Eric Chin lo definió, lo hizo como: “Cualquier modelo, proceso o herramienta que represente un enfoque significativamente diferente para la creación o prestación de servicios legales al que la profesión jurídica ha empleado tradicionalmente”.

NewLaw se diferenciaría así de la forma tradicional de prestar servicios jurídicos principalmente en tres áreas: la forma a través de la cual las firmas consiguen clientes, cómo se realiza el trabajo y la forma en que se gestiona el despacho o empresa.

Antes de continuar, y a efectos de aclarar el origen del término, es importante destacar que no fue Eric Chin el primero en acuñarlo. Michael Huber, abogado de la firma Kerma Partners, fue el primero en usar el término “NewLaw” en 2009 al escribir un artículo titulado “The Emergence of New Law” en relación a modelos alternativos de firmas legales desde la perspectiva de las nuevas métricas, herramientas, propuestas de mercado o formas de gestionar que estaban proponiendo organizaciones alternativas (no hay que olvidar que Axiom nació en 1999, en 2009 ya llevaba una década operando).

Por tanto, NewLaw como concepto cumplirá 15 años en 2024.

Siguiendo con los elementos que conformarían a una firma NewLaw, hablaríamos de que aquella que:

– Adopta tecnología que permite el trabajo remoto o móvil de forma común y amplia, siendo el espacio físico mucho menos relevante.

– Busca combinar un equipo legal ágil y de bajos gastos generales que esté enfocado a los requisitos específicos del cliente, permitiendo una mayor flexibilidad laboral para el personal de la firma y optimizando resultados y costos para el cliente.

– Es capaz de “separar” o adaptar su oferta legal, ofreciendo así a los clientes una mayor relación calidad-precio.

– Es capaz de ofrecer a los clientes estructuras de precios que no están ancladas a las horas facturables invertidas ni a los costosos gastos generales fijos y, en cambio, se deciden (por adelantado o de forma continua) con las aportaciones del cliente.

– Utiliza una estructura diferente con un incentivo hacia la reinversión y el pensamiento a largo plazo, estando muchas veces dirigida por personas que no son abogados.

Es decir, si tu firma tiene una oficina con amplia sala de reuniones, de tanto en tanto alguien teletrabaja aunque en verdad la mayoría del tiempo la gente está en el despacho, el trabajo en su mayoría llega por los socios/administradores principales, que delegan la tarea a los juniors o colaboradores, tiene web y os pueden contactar por Whatsapp, usáis Teams o Zoom para videoconferencias, sabéis que existe Planner o Trello para organizar tareas e incluso usáis un sencillo CRM para gestionar clientes o la facturación, no sois NewLaw, sois una firma tradicional del año 2023.

Y no hay nada malo en eso.

Pero no caigamos en la tentación del postureo innecesario llamándonos “NewLaw” solo por parecer modernos. Ya que en realidad pocas empresas o firmas legales pueden llamarse de verdad NewLaw.

Más normalidad y menos humo es lo que necesitamos si queremos seguir avanzando en innovación legal.

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