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19 septiembre, 2017 Derecho Penitenciario

Michel Foucault y Gloria Fuertes van juntos a la cárcel

Blog Penitenciario

Estas semanas estoy leyendo Surveiller et Punir (Vigilar y Castigar) del filósofo francés Michel Foucault. En la portada de la edición francesa hay un cuadro de la Virgen María pegando en el culete al Niño Jesús y el libro comienza describiendo el horrible suplicio de Damiens, condenado a muerte en 1757. Solamente por esto y por la altura intelectual de Michel Foucault merece la pena dedicar un tiempo a la lectura de este libro.

El otro día en los locutorios del Centro Penitenciario de Burgos estuvimos con E.B.F. (siglas ficticias). Yo ya le conocía de haberle asistido hace unos años en situación de detención. Durante el procedimiento hicimos todo lo posible para que iniciase un tratamiento de deshabituación. Sin embargo, por lo que pude comprobar, poco o nada se había rehabilitado, ya que se encontraba otra vez detrás del cristal.

La escena que vivimos en los locutorios fue divertida, pues E.B.F. es un delincuente con sentido del humor. El también me conoció y me dijo: “Usted es Gloria Fuertes Fuertes, ¿verdad?”. Hizo un juego de palabras entre la escritora, mi nombre y mi doble apellido. Nos reímos.

Sin embargo, a pesar del toque gracioso, la situación me causó un cierto desánimo.

Algo parecido le pasó a Michel Foucault. Roger Knobelspiess había sido condenado por robo con fuerza en 1972 y Michel Foucault unos años después, en 1980, se puso al frente de un movimiento social para ponerle en libertad. Su libertad se consiguió, pero Roger Knobelspiess volvió a cometer un delito de robo en 1983. Esto permitió a los críticos de Michel Foucault criticarle públicamente e incluso se inventaron un premio para él, lo llamaron el Knobel.

El filósofo francés sufrió el descrédito de la opinión pública, yo como no tengo crédito ni opinión pública pendiente de mí, me sentí un tanto desanimada.

No pasa nada, seguiremos yendo a prisión y seguro que nos encontraremos con otros Roger Knobelspiess y E.B.F.

A Michel Foucault está situación le sirvió de revulsivo y continuó adelante con el proyecto del Groupe d´Information sur les Prisons (GIP) con el fin de ayudar a los presos a hacer públicas sus reclamaciones.

Surveiller et Punir, os lo recomiendo. Y también Decidme cómo es un árbol, de Marcos Ana.

Gloria Lope Lope (SOAJP Burgos)

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