Innovación Legal
12 enero 2026
Por Laura Fauqueur
TWITTER @laurafauq
Vivimos en una época de sobrecarga.
Sobrecarga de información. Sobrecarga de normas. Sobrecarga de mensajes.
Y en medio de todo eso, seguimos pidiendo a las personas que entiendan textos jurídicos, decisiones administrativas, políticas de privacidad o instrucciones legales como si vivieran en un mundo sin ruido, sin prisa y sin miedo.
Pero no es así.
Cuando informar se convierte en intoxicarInformar no siempre es comunicar.
A veces, informar es simplemente volcar contenido sin pensar en quién lo recibe.
Cuando acumulamos:
no estamos informando: estamos intoxicando.
La infoxicación no viene solo de las redes sociales o de los medios.
También existe en el ámbito jurídico cuando:
Una persona solo puede tomar decisiones de calidad si:
Cuando no entiende, decide a ciegas.
Cuando no recuerda, depende.
Cuando no conecta, desconfía.
Por eso, simplificar no es rebajar el nivel.
Es elevar el impacto.
Simplificar no significa infantilizar.
Significa:
Obliga a preguntarse:
La simplificación exige más trabajo, no menos.
Exige empatía, no pereza.
Exige diseño, no improvisación.
Nuestro cerebro no está hecho para el exceso
Nuestro cerebro no procesa bien:
Funciona mejor con:
Cuando diseñamos la información pensando en cómo funciona el cerebro, no solo comunicamos mejor: cuidamos.
Hacer comprensible la información jurídica no es solo una cuestión de estilo.
Es una cuestión de valores.
Porque quien no entiende:
Y una justicia que no se entiende es una justicia que se siente lejana.
Simplificar es acercar.
Simplificar es incluir.
Simplificar es hacer justicia más humana.
En innovación hablamos mucho de añadir:
Pero a veces, innovar es saber quitar:
La verdadera innovación no siempre hace más ruido.
A veces, simplemente deja respirar.