Por qué las campañas electorales cognitivas basadas en la posverdad pueden erosionar las democracias de opinión. Cómo afecta a este tipo de campañas las mentiras profundas de base audiovisual basadas redes neuronales generativas

Si podemos convenir en que cada persona puede tener su propia opinión sobre cualquier tema, nadie está en cambio autorizado a tener sus propios hechos sobre tales temas. Esto, que en el paradigma analógico era cierto puede dejar de serlo en el paradigma de la realidad virtual, singularmente cuando estos hechos pueden ser falsificados de forma tan precisa, eficaz y poco costosa que la realidad puede dejar de ser lo que hasta ahora ha sido para convertirse en un campo de excentricidades, dudas, omisiones de diseño intencional y certezas construidas ad hoc.

La protección de la verdad en la democracia del siglo XXI es la esencia que hay que preservar frente a los ataques que van a ir in crescendo, primero fueron las Fake News, ahora son las Deepfakes y veremos nuevas dimensiones de estas patologías informacionales, pero ambas tienen un denominador común, su ataque a la verdad mediante la tergiversación de los hechos. Siendo el objetivo de estas distorsiones de muy diversa naturaleza, los objetivos de manipulación electoral son los que en este trabajo nos van a ocupar ya que afectan a un elemento medular de la democracia de opinión, una opinión pública nutrida de afluentes no tóxicos que permitan a los ciudadanos formarse juicios veraces basados en hechos ciertos.

Tabla de Contenidos
1. Consideraciones preliminares.
2. ¿En qué consisten las las Deepfakes?
3. Las Redes Neuronales Generativas Antagónicas.
4. Una aproximación a la forma de afrontar jurídicamente el reto de las Deepfakes.
5. La propaganda cognitiva electoral y la microsegmentación.
6. La regulación en España de las campañas electorales cognitivas virtuales.
7. ¿Puede ser el interés público base suficiente para limitar severamente valores, principios y derechos fundamentales?
8. La ruptura del espacio público común y la polarización pueden conducir a la autocensura
9. Las Deepfakes se dirigen a explotar las emociones.
10. Un nuevo derecho “El derecho a no ser engañado”.

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