27 abril 2026
Morris Eidelman: “Seguir aprendiendo no depende de la edad, sino de las ganas de no quedarse atrás”
Por Víctor Andrés Díez
En una profesión cada vez más marcada por los cambios tecnológicos, la inteligencia artificial y la transformación digital, seguir formándose ha dejado de ser una opción para convertirse en una condición. En ese contexto, Morris Eidelman Criscautsky, el alumno más senior del programa Upro en competencias digitales, resume con claridad una idea fundamental: en la abogacía, ni siquiera la edad es un límite para seguir aprendiendo; lo importante es mantener esa voluntad de avanzar. 
“Siempre aprender es esencial, no importa que tengas 18, 20, 30, 70, 80 o 88 como yo”, señala Morris. Una reflexión que resume con claridad la importancia de la formación: en la nueva abogacía, seguir creciendo profesionalmente no entiende de etapas, sino de las ganas por mantenerse al día.
Morris defiende que el verdadero aprendizaje está en unir la experiencia acumulada con los nuevos conocimientos. “Siempre todos los días se aprende algo nuevo y, si unes todo lo que aprendes a la experiencia que traes en el trabajo y a tu bagaje personal, se genera un valor muy importante”, explica. Para él, esa combinación entre trayectoria y actualización es la que permite construir una base más sólida para seguir aportando valor como profesional.
Su reflexión conecta directamente con el momento que vive el sector jurídico. La inteligencia artificial, la digitalización de procesos y la evolución tecnológica están transformando la forma de trabajar, de relacionarse con el cliente y de ejercer la profesión. “Si uno no dedica el esfuerzo y el tiempo para comprender cómo los sistemas funcionan al día de hoy, no puede progresar y se va a quedar atrás”, asegura.
A sus 88 años, formarse de nuevo también ha sido una manera de reencontrarse con una profesión que ha cambiado profundamente en los últimos años. “Volver a recapitular todo el sistema digital online es absolutamente importante y ver cómo caminan las cosas, porque ha evolucionado mucho desde que yo hice la carrera hasta llegar al día de hoy”, señala.
Lejos de plantearlo como una barrera, lo expresa como una actitud vital y profesional. “Siempre tuve la actitud de buscar nuevos frentes, de hacer algo y de entender que las cosas van para adelante si uno quiere progresar”, resume.
Morris continúa en estos momentos completando su formación en competencias digitales de Upro. Un programa pensado para acompañar a los profesionales de la abogacía en un recorrido de actualización real, útil y flexible, que les permita incorporar las competencias de la abogacía del futuro a su práctica diaria. Con más de 25.000 profesionales inscritos, Upro ofrece 150 horas de formación tutorizada y personalizada, de las cuales 20 se desarrollan de manera presencial en los Colegios de la Abogacía adheridos y el resto online, al ritmo de cada alumno. Al finalizar, se obtiene el Certificado de Competencias Digitales Profesionales que acredita como abogad@ digital.
En una profesión que exige cada vez más adaptación, nuevas herramientas y nuevas capacidades, la historia de Morris Eidelman Criscautsky recuerda que seguir aprendiendo también es una forma de seguir creciendo. Porque, como él mismo afirma, “siempre aprender es esencial”.




