Campaña para evitar que otra mujer sea condenada a lapidación en Sudán

 

Hace unas semanas, y gracias a la presión de Amnistía Internacional y del apoyo de una gran cantidad de personas en todo el mundo se consiguió parar la lapidación de la joven sudanesa Intisar Sharif Abdallah. Hicieron falta casi 80.000 firmas.

Ahora, Sudán ha vuelto a condenar a morir apedreada a otra mujer, Layla Ibrahim Issa Jumul, de 23 años. Acusada de adulterio, no contó con la asistencia de abogado alguno, y su condena, hecha pública en julio, se basó únicamente en su confesión.

La sentencia, además, contraviene la Constitución del país, que prohíbe la condena a muerte de mujeres embarazadas o lactantes. Además, Amnistía Internacional, basándose en el derecho internacional, se opone a que nadie pueda ser condenado a muerte por mantener relaciones sexuales consentidas entre adultos. Layla espera la ejecución a pedradas, encadenada con grilletes junto a su hijo de seis meses. La organización Amnistía Internacional considera a las personas detenidas por esta razón como presas de conciencia.

Otra vez la vida de una joven sudanesa requiere de nuestro compromiso. Por eso, se ha realizado una campaña para exigir a las autoridades de Sudán que detengan la ejecución y liberen a Layla.

Para apoyar esta campaña, piden que firmes y exijas a las autoridades de Sudán que detengan la ejecución y liberen a Layla.

 

 

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