16 julio 2026
El Tribunal Supremo refuerza el papel de los decanos de los Colegios de la Abogacía en la defensa de la profesión
“Prefería sentarme en el banquillo antes que mandar a mis compañeros al matadero”. Con esa convicción actuó el entonces decano del Colegio de Málaga, Javier Lara, el 6 de mayo de 2020, cuando en plena pandemia decidió no enviar a varios abogados del Turno de Oficio a los calabozos sin las medidas de seguridad que consideraba imprescindibles. Seis años después, el Tribunal Supremo le ha dado la razón y ha concluido que aquella actuación no constituyó un delito de desobediencia grave, sino una discrepancia razonable sobre la forma de prestar un servicio público en un contexto de absoluta excepcionalidad.
Abogacía Española considera que esta sentencia trasciende el caso concreto y supone un respaldo al papel institucional que desempeñan los decanos y los Colegios de la Abogacía. El fallo reconoce expresamente la responsabilidad de estas corporaciones de velar por sus colegiados y refuerza su función en la organización del Turno de Oficio y la defensa de la profesión.
El presidente de Abogacía Española, Salvador González, ha destacado que «esta resolución pone en valor el papel que desempeñan los decanos y los Colegios de la Abogacía cuando ejercen las funciones que la ley les atribuye. Defender a quienes garantizan cada día el derecho de defensa de la ciudadanía forma parte de nuestra responsabilidad institucional».
Para Javier Lara, la sentencia “es una resolución de sentido común” que nunca debió tardar seis años en llegar. “Siempre confié plenamente en el Tribunal Supremo y me parece especialmente importante que el fallo haya sido unánime. Nunca dejamos de querer prestar el servicio, lo que defendíamos era hacerlo de la forma más segura posible para los abogados y para sus familias”.
El exdecano recuerda que el Colegio de Málaga fue pionero en implantar un sistema piloto de videoconferencias con los centros penitenciarios y que, en aquellos primeros meses de la pandemia, llegó incluso a adquirir mascarillas para sus colegiados ante la falta de medios de protección.
“Como decano tenía una obligación: proteger a mis compañeros. Nadie estaba velando por ellos y nosotros sí lo hicimos. Volvería a tomar exactamente la misma decisión porque nuestra prioridad era preservar la vida y la salud de los abogados sin dejar de garantizar el derecho de defensa”. Javier Lara, exdecano del Colegio de Málaga.
La sentencia del Tribunal Supremo concluye que no existió una voluntad de desobedecer una resolución judicial, sino una discrepancia de buena fe sobre la forma de organizar el servicio en un contexto de extraordinaria incertidumbre sanitaria. Para Abogacía Española, el fallo constituye un reconocimiento al papel esencial que desempeñan los Colegios y sus decanos en la protección de la profesión y en la garantía de un servicio público tan esencial como el Turno de Oficio.




