24 agosto 2026

De tres abogados en Ceuta, al apoyo de toda una profesión: la respuesta del Turno de oficio

El teléfono de Isabel Valriberas, decana del Colegio de Abogados de Ceuta, lleva ya casi un mes sonando más de lo habitual. Al otro lado no siempre hay una petición de atención urgente; muchas veces es justo lo contrario.

Decanas y decanos de distintos puntos de España llaman cada día, desde el inicio de la complicada situación en Ceuta, a su homóloga en la ciudad autónoma para ofrecer su ayuda. Algunos de los Colegios más cercanos, como Cádiz o Málaga, se pusieron inmediatamente a disposición de la abogacía ceutí y se ofrecieron incluso a desplazar a profesionales si fuera necesario. “Me da mucha tranquilidad y, sobre todo, mucho orgullo, el apoyo que estoy recibiendo de todos los compañeros decanos”, destaca la decana.

Las continuas llamadas de preocupación y de ofrecimiento de ayuda explican mejor que cualquier cifra lo que está ocurriendo estos días dentro de la profesión. Aunque las cifras también cuentan una historia que ha sobrepasado cualquier previsión en la abogacía local.  Cuando empezó esta situación, eran tres los abogados que atendían las necesidades habituales del Turno de Oficio en materia de extranjería: dos asignados a las tramitaciones de asilo y un tercero a los expedientes de devolución, además del correspondiente sistema de suplencias. Esta era una estructura suficiente para el volumen habitual de trabajo, pero dejó de serlo ante una realidad que cambió de un día para otro.

La entrada irregular de decenas de miles de personas obligó a Ceuta a reorganizar sus recursos y puso también en alerta a los profesionales del Turno de oficio: frente a una media habitual de tres, cuatro o cinco detenidos diarios, algunos días se ha llegado a registrar entre 18 y 20, con el consiguiente incremento de las asistencias en centros de detención y juzgados de guardia.

Había que responder a lo que ya estaba pasando, pero también prepararse para las necesidades que pudieran surgir a medida que avanzaran los procedimientos. El Colegio trasladó la necesidad de reforzar el servicio a Abogacía Española, que realizó inmediatamente las gestiones con el Ministerio de Justicia. La confirmación llegó también de forma inmediata: se autorizaban cinco nuevos cuerpos de guardia de Extranjería, que se sumaban a los que hasta entonces contaba el Colegio. Mientras se reforzaba formalmente el servicio, estaba ocurriendo algo bastante más difícil de contabilizar.

Los compañeros de la Abogacía, siempre dispuestos a ayudar

Cuando la decana de Ceuta solicitó voluntarios entre sus compañeros, la respuesta llegó enseguida. “Ahora mismo tengo treinta y tantos dispuestas a hacer guardia cualquier día”, cuenta orgullosa. El servicio está actualmente cubierto y el Colegio sigue de cerca cómo evoluciona la situación y, especialmente, cuál será el volumen de procedimientos que tendrán que tramitarse durante las próximas semanas. Pero Valriberas sabe que, si necesita más abogados, tiene compañeros dispuestos a responder: “Me han llamado decanos y decanas diciendo, si necesito algo, si necesitas apoyo, si necesitas que mande a alguien. Habrá también abogadas y abogados que, aunque ahora no estén ya en el Turno, echarán una mano. La abogacía es muy solidaria entre compañeros”.

Esa solidaridad de los compañeros, es discreta y constante. Mientras unos se ofrecen para cubrir guardias, otros comparten conocimiento. Los profesionales de la Comisión de Extranjería de Abogacía Española informan a los compañeros sobre la evolución de la situación para que todos puedan estar preparados, si llega el momento de intervenir. Otras veces un decano llama para ofrecer la ayuda de abogadas y abogados de su ciudad. Estos gestos, menos visibles, son fundamentales para permitir garantizar el derecho de defensa de todos los ciudadanos. Es también así, lejos de los focos, como se sostiene el Turno de oficio y el compañerismo entre los profesionales de la abogacía.

Para una decana que tiene que anticiparse a lo que pueda ocurrir y asegurarse de que ningún servicio quede sin cubrir, saber que toda una profesión está dispuesta a responder, cambia mucho las cosas.

Un proceso largo y poco visible

La imagen más reconocible del Turno de oficio es, probablemente, la del abogado entrando en una comisaría o en un juzgado para asistir a alguien que necesita defensa. Pero antes de que ese abogado llegue, un complejo, pero invisible sistema se ha puesto en marcha: Colegios organizando guardias y abogadas y abogados disponibles para que, cuando una persona necesite asistencia jurídica, haya un abogado disponible para prestarla. Ceuta ha permitido ver durante estos días el funcionamiento de esta red humana formada por los profesionales de la abogacía.

“De momento estamos bien organizados”, explica la decana de Ceuta, que habla diariamente con los profesionales que están de guardia y confirma que, por ahora, las asistencias están cubiertas. Su Colegio prepara, sin embargo, distintos escenarios ante un posible aumento del número de expedientes y contempla solicitar nuevos refuerzos si los actuales dejaran de ser suficientes.

Detrás de esa disponibilidad hay también una realidad sobre la que quiere poner el foco. El Turno de oficio presta un servicio público esencial pese a las dificultades que desde hace años denuncian sus profesionales, entre ellas unas retribuciones que considera insuficientes. “A pesar de un honorario escaso, cumplimos este servicio público de una forma eficaz, honrada y profesional”, reivindica. Quizá sea precisamente esta una de las partes menos visibles del sistema. El Turno no aparece únicamente cuando ocurre algo excepcional, ni funciona solo cuando ocupa titulares, sino que sus profesionales están los 365 días al año, 24 horas al día.

Como ha destacado el presidente de Abogacía Española en numerosas ocasiones, la profesión reclama una retribución digna y justa para los profesionales del Turno, la actualización periódica de los baremos, el pago de todas las actuaciones realizadas, una nueva Ley que recoja estas peticiones y, algo hoy más necesario y justificado que nunca: la dignificación profesional del Turno de oficio.

Valriberas conoce bien esa realidad ya que, durante 42 años, formó parte del Turno de oficio y ha vivido otras llegadas masivas que obligaron a ampliar rápidamente el número de abogados disponibles. Sin embargo, destaca: “No habíamos vivido nada parecido nunca”.

Cuando un Colegio necesita ayuda

“Situaciones como la vivida en Ceuta ponen aún más en valor la importancia del trabajo que realizan cada día los abogados y abogadas del Turno de oficio. Su compromiso con la garantía del derecho de defensa se hace especialmente evidente en momentos excepcionales como este”, señala el presidente de Abogacía Española.

“Desde Abogacía Española estamos siguiendo muy de cerca la situación y mantenemos un contacto permanente con el Ministerio de Justicia para poder atender las necesidades que vayan surgiendo en cada momento y garantizar que los profesionales puedan prestar este servicio esencial en las mejores condiciones posibles”, añade González.

Valriberas habla también de ese acompañamiento. “No me siento sola. Desde el primer momento el presidente de Abogacía Española ha estado llamando para anticipar las necesidades que puedan surgir. Me he sentido apoyada y acompañada”. Cuando habla de ese apoyo, vuelve también una y otra vez a los profesionales que ni siquiera están actualmente inscritos en el Turno, pero que acudirán si hace falta, y a los decanos de toda España que han ofrecido su ayuda.

Nadie sabe todavía cuántos expedientes se tendrán que tramitar en las próximas semanas, pero la decana de Ceuta sí tiene claro que, si hacen falta más abogados, habrá compañeros dispuestos a ayudar para que, al final, haya siempre un abogado donde tiene que estar: al lado de quien lo necesita.

La situación de estas semanas ha sido excepcional. La respuesta de la abogacía ha sido, en realidad, tan excepcional como siempre en su compromiso y en su capacidad de respuesta.

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