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Victoria Ortega

presidenta Abogacia Española

A los abogados y abogadas de Extranjería

No corren buenos tiempos para la Extranjería. Los Gobiernos ponen muros y cierran fronteras, pagan a otros Gobiernos para que escondan el problema y tratan de ignorar la realidad de cientos de miles de personas que malviven en campos de refugiados, que huyen sin esperanza de países en conflicto, que buscan una salida a la miseria inevitable o que temen por su orientación sexual. En ese camino hacia ninguna parte, seres humanos como nosotros pagan los más duros peajes personales, sociales… y muchas veces se dejan la vida, ya sea en el Mediterráneo o en cualquier lugar de este mundo que debería ser de acogida y sólo es de rechazo y de exclusión.

Posiblemente en España estemos mejor que en otros países de nuestro entorno, que, esos sí, acogen a cientos de miles de inmigrantes o atienden a miles de ellos que llegan en pateras. Pero también aquí hay serios problemas de acogida, de trato y de respeto a sus derechos. Todo eso por no hablar de los CIE, de los menores no acompañados, de las mafias y de los que toleran a esas mafias, de irregularidades consentidas, de la trata de personas, incluidos niños y niñas… Si vosotros, abogados y abogadas de Extranjería no estuvierais siempre presentes, cubriendo con un enorme esfuerzo personal las justas demandas de estas personas, de estos ciudadanos del mundo, su situación sería aún mucho peor. Si los Colegios de Abogados, los Consejos Autonómicos y este Consejo General fueran pasivos o mudos, lo que afortunadamente no sucede, nadie les defendería con justicia.

Tenemos que elevar nuestro nivel de formación y de exigencia para que se cumplan las leyes y se protejan adecuadamente los derechos de la ciudadanía. Los de aquí, por supuesto, pero también los de quienes llamamos extranjeros, los ciudadanos de cualquier lugar del mundo que sólo buscan sobrevivir. Dentro y fuera de nuestras fronteras.

Os felicito por vuestro excelente trabajo, no siempre reconocido, casi nunca fácil y os pido un esfuerzo más para atender a todos los que os pidan apoyo jurídico, para denunciar lo que está mal y para aportar soluciones viables. Esta cita en Granollers, a cuyo decano y Colegio agradezco vivamente su acogida, no debe ser un encuentro más sino un punto de inflexión de la Abogacía ante los problemas de las personas migrantes y su protección internacional. La presentación de la Guía, las ponencias, los debates y los talleres prometen unas Jornadas de enorme interés.

Nos vemos en Granollers. No faltes.