II Concurso de Microrrelatos sobre Abogados

Ganador del Mes

Ilustración: Juan Hervás

La toga

Ángela Martínez Duce · Oviedo 

La mujer entró en el despacho con la desgana del que lleva sobre los hombros una pesada carga; la fecha de señalamiento del juicio por desahucio estaba cerca. Empujó el cubo y escurrió distraída la fregona. Llegó hasta el perchero. De uno de sus brazos colgaba aquella prenda mortuoria a la que los hombres instruidos llamaban toga. La contempló unos instantes, la acarició indecisa; se enfundó en ella. Como si de la capa de un mago se tratara, de inmediato, usurpó otra vida. El espejismo parecía tan real… Casa propia, buenos colegios, un hombre amable a su lado, viajes por Europa. Incluso se vio impartiendo la absolución sobre sí misma. Casi se lo creyó. Del bolsillo de su bata, la radio emitió las señales horarias. Con la mirada vigilante se quitó la toga; siguió con la fregona.

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Relatos seleccionados

  • Leyes, las justas

    Luis Miguel Helguera San José · Valladolid 

    El señalamiento del juicio oral contra el acusado había despertado gran expectación. El mago Moonbraker subió al estrado y comenzó a responder las preguntas mientras hacía desaparecer al fiscal. La defensa, evidentemente, pidió la absolución de su cliente. Luego, se introdujo esposado en un cubo y se dejó atravesar por unos afilados sables que clavó un perito. Tras salir indemne, abrió una baraja y se la ofreció al juez, que eligió la sota de copas. Moonbraker la extrajo sin tocar el mazo y la mostró al jurado popular. Después, sacó un ramo de flores de la oreja de un ujier. Antes de retirarse, repartió unas invitaciones para el Gran Circo de Europa, con importantes descuentos. En medio de una clamorosa ovación, reapareció el fiscal del brazo de dos exuberantes ayudantes del mago. “Orden en la sala… es el turno de la parte demandante”, exclamó el juez. “Que pase el faquir”.

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  • El peregrino

    Eva María Cardona Guasch · Ibiza 

    Se puso en marcha. Solo. Agnóstico practicante, inconscientemente buscaba absolución. ¿Su pecado? Vanidad de brillante jurista (examen de conciencia), acongojado por haber perdido su vocación de abogado de nobles causas (arrepentimiento). Necesitaba vislumbrar ideales, poner orden en sus prioridades, como Rubik en su cubo. Dirigió sus pasos hacia el Oeste para encontrar su Norte. Siguió el señalamiento de muchos otros que le precedieron. Igual que el Mago la estrella. Convivió cuatro semanas con peregrinos de dispar procedencia y condición, pero única meta: Santiago. ¿Qué bendita fuerza les hermanó y fortaleció en el Camino? ¿Cuál el motivo de celebración bajo el Pórtico de la Gloria? Descubrió porqué Europa se hizo caminando y con qué se construye la concordia. Podía contribuir a preservar el preciado material. Propósito de enmienda: “Aceptaré el nombramiento, magistrado del Tribunal de Derechos Humanos. Protegeré la libertad y la tolerancia con la pasión del joven abogado que fui”.

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  • El mago

    Rafael Antonio Jara Vicente · Las Palmas de Gran Canaria 

    La vieja Europa, siempre ha sido cuna de poderosos magos y hechiceros. Yo soy el sucesor de uno de los mejores. Actualmente no puedes ir por ahí diciendo que eres un brujo sin que te tomen por loco, así que decidí hacerme abogado, a fin de cuentas ya estaba acostumbrado a consultar gruesos y polvorientos volúmenes y la toga se parece mucho a mi túnica arcana. Mientras estudio la providencia de mi último señalamiento, no puedo evitar mirar de reojo el paño púrpura que cubre el cubo de cristal de “Astharot, El Auríspice”. Al fin, sucumbo a la tentación, retiro el paño y echo un vistazo. No hay de que preocuparse, mi cliente obtendrá la absolución, el cubo vidente no miente jamás. Me sonrío mientras pienso que al fin y al cabo no está tan mal, ser un “mago-abogado” en estos tiempos.

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  • El toro blanco

    Nuria Gómez Lacruz · Madrid 

    Por fin, alguien se había atrevido a juzgar aquel delito ocurrido hacía... nadie sabía bien cuánto tiempo. Realizadas las citaciones y el señalamiento de juicio, comenzó la vista oral. El fiscal explicó que, con artimañas de mago, el imputado se había presentado ante la víctima en forma de toro blanco y la había raptado huyendo por el mar, con ella a la espalda. La pobre, más infeliz que un cubo, estaba recogiendo flores junto a la playa. Llamada al estrado, se negó a declarar en contra, acaso porque la habían embaucado regalándole un autómata, un perro y una jabalina. “Es verdad que me poseyó contra mi voluntad, pero me hizo reina y ahora represento a un continente entero. Pido la absolución”. El Juez desoyó esta petición y declaró a Zeus culpable del rapto de Europa, en el primer pleito de la historia contra los dioses de la mitología griega.

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  • El escapista

    Esteban Torres Sagra · Úbeda (Jaén) 

    '- ¿Cuánto...? ¿dos años?. - ¡Elévalo al cubo y quizás te quedes corto!. Esto no es Europa, querido. - ¿Y no hay posibilidades de absolución...?. - ¿Absolución has dicho?. Después de humillar al poderoso y de ofender a todo un país estás marc

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  • La mala conciencia

    Rafael Costas Costas · Vigo 

    A ver, hombre, ¿ahora te da por llorar? Trabajo en esto hace años, tío, he visto de todo y tú presentabas (presentas) una cara de culpable que para qué. Soy un mago de la defensa elevado al cubo y desde el señalamiento de la fecha para el juicio tuve claro que lo tuyo terminaría en absolución. Eres un hijoputa venturoso por haber dado conmigo. Tienes pasta y yo unos honorarios de altura, hacemos buen tándem. El juez está senil, los del jurado son cretinos integrales y el picapleitos de enfrente se lo va a pasar de miedo viajando por Europa, que para eso consintió que le llenásemos los bolsillos. ¿Y ahora derramas lágrimas porque te sientes un cabronazo? Bah, despreocúpate. Al tipo lo asesinaste por diversión, de acuerdo, pero la viuda pronto encontrará calentador para su entrepierna. Es bella la existencia, hermano. Sécate con mi pañuelo.

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  • Romance de «ciegos»

    Julio García Castillo 

    Esta historia judicial/ circula por toda Europa desde Madrid hasta Londres/ de Roma a Constantinopla. Un mago de las finanzas/ tenia tales poderes que transmutaba el dinero/ en mansiones y placeres. Endeudado hasta las cejas/se quedó corto de tela y tuvo que recortarla/ a su ingenua clientela Con las manos en la masa/fue pillado el interfecto y es que en esto de la estafa/ no existe el crimen perfecto. Pero por birlibirloque/ o por técnica legal los plazos fueron pasando/ sin causarle mayor mal Y cada señalamiento/ en el limbo se perdía el fiscal alucinado/ traspuestas sus señorías ¿Pensáis que el magnate era/ más inocente que un cubo? ¿y todo el procedimiento/ una cortina de humo? Finalmente el taumaturgo/ consiguió la absolución y no por falta de pruebas/ sino por la prescripción. Consejo a los abogados: / no tengáis tantos prejuicios mareando la perdiz/ se ganan algunos juicios

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  • Magia en sala

    Candelaria Estevez Sánchez de Rojas · Madrid 

    ¡Por lo expuesto, pido la libre absolución! En ese preciso instante me desperté. Allí estaba yo, con la toga puesta; un moderno micrófono a la altura de la boca; enfrente, el Ministerio Fiscal; a mi derecha, el Tribunal formado por tres magistrados. Estaba claro que todos habíamos acudido al señalamiento. Todos mostrábamos aturdimiento. Algo había pasado. Como un resorte miré a la pecera, ese pequeño cubo donde los imputados miran expectantes el desarrollo de su juicio. Allí no había nadie. Luca había desaparecido. Inmediatamente, se armó un gran revuelo, las alarmas empezaron a sonar por todo el edificio, se decretó su busca y captura, y la prensa, presente en el juicio, se dirigió a mí con numerosas preguntas mientras salían del estado de shock. No pude evitar esbozar una pequeña sonrisa al pensar que mi cliente no me mintió cuando me aseguró que le llamaban el “gran mago de Europa”.

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  • No ha lugar a prórroga

    Antonio Manuel Fernández de Blas · Madrid 

    No me importaba que el señalamiento fuera el miércoles. Al diablo el cliente, un gilipollas elevado al cubo. Lo importante era esta final de la Copa de Europa contra el Arsenal y el “postre” después con Paola en el hotel. Conseguí una buena excusa para el aplazamiento, ya que conocía los resortes de la ley al dedillo. Las cosas no podían ir mejor: ganábamos por un gol de Brutagueño, un verdadero mago con el balón. Estaba dándole una fuerte bocanada a mi veguero cuando oí el silbato del árbitro dirigiéndose hacia nuestra portería y señalando al punto de penalti (¡siempre los señalamientos jodiéndome la vida!). No recuerdo nada más. Sobre mí tengo a la enfermera y a un cura hablándome en italiano con acento de Sicilia. Sí, mi machacado “cuore” había dicho “hasta aquí” y estaba recibiendo la absolución. ¡Y encima no había podido cometer mi último pecado con Paola!

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  • El informe

    Francisco Martínez Beltrán · Burgos 

    '- Con la Venia, mi cliente está influenciado por la literatura fantastica, se creé un Mago, señoría, tipo Harry Potter. El Fiscal dejó de pensar en sus próximas vacaciones por Europa, el Juez levantó la vista del siguiente señalamiento, no daban c

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  • Mi devoto abogado

    Jose Marco Asencio · Madrid 

    Yo sólo tengo un abogado pero con él me basta. Para mí, es como el mago que cumple con las exigencias, a veces mezquinas, a veces honradas, de un público devorador de sensaciones. Él, que se mueve en un profundo cubo dónde sólo caben sus papeles y su estrés, responde ante cualquier señalamiento con presteza y devoción. No come, no duerme y desconozco si siente, pues no responde a comentarios de tipo personal y, cuando los escucha, se ruboriza como pidiendo con la mirada la absolución de un magistrado imaginario. Aun con todo, es mi abogado y además me cae bien porque alguien tan disciplinado tiene que ser buena persona. Por eso decidí llevármelo conmigo por Europa hace meses. Ahora, no sé dónde está. ¿Qué hará sin sus papeles y clientes? Por favor, si alguien lo ha visto ¡que me lo devuelva!

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  • Ofuscado

    Ismael Calle Sobrón 

    '-¿Jura decir toda la verdad?-, - Lo juro. Aquellos ojos impenetrables se clavaron en mí,-Tú- gritó el mago señalandome. El mejor vidente de Europa me subió al escenario y me cegó con sus manos, como a quien le ponen un cubo en la cabeza. Nunca olvi

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  • La Champions League

    Enrique Martínez Sánchez de Molina · Redondela (Pontevedra) 

    Era miércoles. Mi Atleti debutaba en Europa. El Vicente Calderón estaba lleno, hasta la bandera. Diez años sin escuchar el himno de la “Champions”, son muchos años. Al día siguiente tenía un señalamiento, mi primera vista penal. Ganamos por cuatro goles a cero al Schalke-04. El Kun Agüero volvió a demostrar ser un mago con el esférico en los pies; no como los alemanes que trataban el balón como si fuera un cubo. Por cada gol de mi equipo, me fundía en abrazos con el vecino de asiento, al que no conocía de nada, cantando, animando, agitando las bufandas al viento y con la piel de gallina. El día del juicio, cuando entré en sala, vi al compañero de grada, sentado en el estrado, con toga y puñetas. Conseguí la libre absolución del inculpado, no sé si por mi labia o por mi pasión rojiblanca.

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  • Olor a lavanda

    María Serrano Álvarez · Arganda del Rey 

    Cuando Eduardo terminó la carrera decidió especializarse en derecho comunitario. Quería ser mago, convertir en realidad el sueño de Europa. Partió hacia Bruselas un verano y en el mismo aeropuerto conoció a Marié. Poco después vivían juntos en un estudio, un pequeño cubo para dos. Él era feliz entre señalamientos y recursos, no así Marié que recordaba con nostalgia el olor a lavanda de su casa. Eduardo pensaba que era sólo cuestión de tiempo. Y el tiempo pasó. Un día al llegar a casa encontró una nota: ”Te espero en Francia”. La rabia pronto se convirtió en un dolor insoportable. Dejó pasar mil días antes de hacer la maleta. Fue la última estación la que olía a lavanda. Y cuando a través de los cristales vio a Marié, con lágrimas en los ojos, supo que había llegado a tiempo, que había logrado la absolución.

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  • Magia jurídica

    María José Romero Bañolas · Las Palmas de Gran Canaria 

    Siempre había aborrecido el circo, la machacona imagen del payaso triste y del mago prodigioso. Pero pasaban semanas sin que ningún cliente entrara en mi modesto bufete. Ahora es diferente. Todo es cuestión de saber venderse. ¿Tiene un problema? ¡Acuda al jurista más famoso y original de Europa! ¡El mago Valverde sacará de su chistera la solución perfecta de su caso! ¿Necesita un divorcio exprés para casarse con su amante, un contrato ventajoso, una absolución? ¡El mago Valverde hipnotizará al Juez, le conseguirá un señalamiento inmediato y en su cubo de colores aparecerá la sentencia favorable! El problema……ahora está, y…… ¡ahora no está! ¡Lo he hecho desaparecer con mi varita mágica! ¡Son como niños! Después de un mes de anuncios en vallas, radio y televisión, una muchedumbre se agolpa en la sala de espera, mientras me pongo mi reluciente capa negra y hago pasar al primero ¡Abracadabra!

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  • Magia gris

    Concha Morales Peinado · Madrid 

    Esta noche he sufrido una tremenda decepción. Estaba convencida de que todo iría rápido. El tribunal ha efectuado un nuevo señalamiento de vista, me aseguró tu abogado. Se llevará a cabo la semana que viene y en poco tiempo, la libre absolución. Pero tu chistera y la Justicia me han jugado una mala pasada. “El Mago de las Finanzas” era tu sobrenombre cuando nos presentó aquel carterista reconvertido en topo de la policía. Gracias a él, te visito todas las semanas en el módulo de presos preventivos porque tus sortilegios no dan resultado fuera de los parqués. Veo la vida gris, como las cuatro paredes de tu celda. El desamor y tus mentiras han formado una alianza, magia gris desde las cárceles, que vuelve terrenales mis más hermosos deseos. El viaje por Europa tendrá que esperar y los proyectos en común acabo de tirarlos al cubo de la basura.

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  • Tradición navideña

    Pablo Cid Lajo · Madrid 

    “Yo maté a ese hombre, pero confío en que usted podrá conseguir mi absolución”, me espetó en el despacho. No me hacía ninguna gracia defender a un mafioso del Este de Europa acusado de asesinar a su rival y de arrojar el cadáver al cubo de la basura. Y por nada del mundo quería que un caso tan truculento empañara la felicidad navideña de Ana y los niños, que aún dormían. Lógicamente, no había podido pegar ojo tras oír anoche en el contestador: “por el bien de tu familia, no aparezcas el día del señalamiento”, pronunciado con un marcado acento italiano. A las ocho, Anita y Miguelón se despertaron: “¡Papá, Mamá, han venido los Reyes!” Mientras todos jugaban en el comedor, cogí un cuchillo y corté un pedazo de roscón para el desayuno. Le pegué un mordisco y de mi boca saqué un elemento extraño: un Rey Mago ensangrentado.

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  • Sin truco

    Silvia Vicedo Ramón · Alcoy (Alicante) 

    Ya casi tengo hecha la maleta. Llevo años intentando ser mago, para inventar un truco y borrar de un plumazo los miedos que me tienen atrapada en una vorágine de desconcierto. Nada resultaba. El amenazaba con irse a un lugar lejano de Europa y dejarme desamparada. “Tu no eres nada sin mi. Soy un hombre respetable y me llevaré a los niños”. Mis intentos de remontar se iban directos al cubo de la desesperanza. “Me han ofrecido un empleo”, tan sólo dije hoy. Era un farol, pero entré en su mirada y reconocí el terror. El mismo que le hizo sentir aquel delincuente tras amenazarlo al ser condenado. Arrastrando la bolsa tan sólo pienso en que al fin yo lograré la absolución a tantos sufrimientos y él conseguirá un señalamiento para la vista de divorcio. El miedo… que se lo lleve él, cuando recoja su maleta esta noche.

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  • El alegato

    Ignacio González Bonilla · Las Palmas de Gran Canaria 

    “… no podemos cruzarnos de brazos y permitir este tipo discriminación en Europa. Por eso, ¡pido la absolución de mi cliente!” Ya está, está hecho. ¡Ja!, vaya discurso, mira sus caras. Sorprendidos. Obnubilados. Impresionados. Mirándome boquiabiertos, como si fuese un mago, un escapista que, tras encerrarse en un gran cubo lleno de agua, sellado a cal y canto, aparece frente al público cuando menos se lo esperan. Normal, llevo días preparándolo. Qué digo días, ¡incluso antes del señalamiento del juicio!, ¡semanas!, ¡meses! Casi se diría que llevo toda la vida preparándome para esto. He ensayado mentalmente cada palabra, cada gesto, cada pausa, completamente absorto en mi discurso, sin hacer caso a nada a mi alrededor. Después de esto seré famoso, ¡hoy es mi día! “Eh… Impresionante alegato, letrado”. Lo sé, señoría, para qué ser modesto. “Aunque muy extraño para un caso de divorcio. ¿No se habrá confundido usted de juicio?”

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  • Almas enfermas

    Rosario Serrano Arnau · Murcia 

    '- Vengo de Europa. Soy filósofo, mago y caballero andante. - Está acusado de intrusismo profesional –dijo el juez- ¿Es cierto que usted ejercía como psiquiatra en la consulta de Pedro Fernández? - Pedro estaba enfermo del alma, hastiado de la vida,

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  • Abracadabra

    Lola Sanabria García · Madrid 

    “El rapto de Europa”, me aclaró don Julián, cuando vio que miraba fascinada el cuadro que colgaba de la pared de su despacho. Mamá sacó los cubos de colores y dijo que los fuera encajando, que enseguida volvía. Luego don Julián la cogió de la mano y, como si se tratara de un mago, la hizo desaparecer con él, detrás de una estantería. Cuando reaparecieron, yo estaba dormida sobre la alfombra. El día del señalamiento para la vista oral, don Julián parecía un cura dando la absolución. Dijo que, a pesar de su vida, mamá era una buena madre y debía quedarme con ella. Hace unos días que mamá me dejó y me quedé sola en el mundo. Don Julián insistió en que fuera a visitarlo a su despacho. Mientras lo esperaba me quedé embelesada mirando el cuadro y, sin saber cómo, desaparecí detrás de la estantería.

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  • Agenda apretada

    Marta Bazal Blanco 

    “Le ruego que se dirija a mí como señoría y no por mi nombre de pila. Conociendo el señalamiento del juicio con suficiente antelación, ha preferido acudir sin su abogado. ¿Cómo se declara el acusado?” “No me he portado del todo bien pero…”, tartamudeó. “Entiendo entonces que se declara culpable” “¡Déle ya los caramelos!”, increpó el padre. ¿Caramelos? Reaccionó. Observó su extraña toga y aturdido consultó su agenda: 10:00 Caso Faisán; 12:00 Caso Gürtel; 14:00 Almuerzo con Emilio en el restaurante Europa; 16:00 Caso Pretoria; 17:00 Caso Otegi; 18:30 Hacer de Rey Mago Baltasar en el Hospital. “¡Vaya, ahora no toca dictar sentencias de absolución o condena!” “¡Con esta agenda tan apretada, a veces me cuesta cambiar el chip!”, suspiró. Tomó un puñado de caramelos del cubo dorado que tenía a su derecha y se los dio al niño.

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  • Abracadabra

    Maria Celia Martínez Parra · El Escorial (Madrid) 

    Ayer, debido a las grandes nevadas que asolan Europa, ni mi hija Oksana acudió a la escuela infantil ni yo al despacho. Mientras en mi cabeza rumiaba el señalamiento de hoy, me senté en su cuarto rodeada de juguetes, dejándome transformar en un mago con capa roja y capirote brillante, por una Oksana emocionada, que gritó al acabar: - ¡Mamá, haz magia! Entorné los ojos solemnemente, como requería la ocasión, y agité una varita mágica de luces intermitentes sobre la boca de un cubo dorado, exclamando: - ¡Entrepunces de los colmes! ¡Concilia de la corneja¡ y ¡Estroncio de capuleto! ... ¡Que el juez dicte mañana la absolución para mi cliente! - Pero, ¿qué dices mamí? Abrí los ojos y la vi muerta de risa, como hoy yo, en mitad del juicio, al descubrir asomando en mi bolso su varita mágica y su cubo dorado.

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  • Asunto no aceptado

    José Ramón del Río y García de Sola · Cádiz 

    Vd. no necesita de un abogado – le dije-, sino de un mago para conseguir su absolución. El señalamiento de su causa está fijado para dentro de un mes y aunque todos los abogados de este despacho dejaran los asuntos que tienen entre manos, para dedicarse al suyo, no tendrían tiempo para prepararlo debidamente. ¡Qué digo!, ni siquiera con todos los abogados de Europa habría tiempo para preparar su causa. Los matemáticos pueden elevar al cubo cualquier cifra y así convertir un dos en un ocho, pero los abogados no tenemos esa capacidad y aunque estoy de acuerdo con vd. Herr Adolf Hitler, que pudiera alegarse en su favor la atenuante de trastorno mental, no la podemos convertir en una eximente, para que la Historia no le condene y le exija responsabilidades por los innumerables crímenes que cometió contra la Humanidad. Así que no me hago cargo de su caso.

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  • Caso pendiente

    Miguel Ángel Moreno Cañizares · Alcorcón (Madrid) 

    Mientras leía el papel que fijaba el señalamiento de la vista, pensó en el viaje por Europa que se iba a regalar con su amante si obtenía la absolución. Lo daba por seguro, ya que el jurado tendría en cuenta los atenuantes del crimen. Era tan inocente como un recién nacido, se dijo convencido. Llegado el día del juicio, el individuo respondió con estudiada sinceridad a las cuestiones que le planteó la acusación. Sólo titubeó en lo referido a la sangre encontrada en el cubo de la basura. Pero la defensa hizo un buen trabajo. Cuando el portavoz pronunció el veredicto, dibujó una sonrisa de oreja a oreja, la misma que dedicó al mago tras matarlo. Al salir de la sala, ella se acercó y le besó en la mejilla. "Tú serás la próxima", le espetó a su esposa. Y volvió a sonreír. "O tu querida", respondió la mujer.

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  • Allanamiento de morada

    Rafael Nieto Río · Getafe (Madrid) 

    “No tengo una varita de mago para conseguir su absolución, pero le daré algunos consejos para el día del juicio: Sería conveniente que se cortara el pelo, se arreglara la barba y vistiera de forma más convencional. Su acusación es por allanamiento de morada. Fue sorprendido durmiendo borracho en la vivienda. Tuvieron que echarle un cubo de agua para espabilarle. No exponga al juez los motivos de su cansancio y estado de embriaguez. Mencionar que esa misma noche, había irrumpido en otras muchas casas y que en la mayoría se tomó unas copitas de anís, en compañía de dos amigos, créame, no le ayudará. Tenga en cuenta estas recomendaciones y anote en su agenda que el juicio es el 5 de Enero en los juzgados de avenida Europa” “¿Podríamos solicitar un nuevo señalamiento? El 5 de enero es el único día del año que trabajo”, dijo Gaspar.

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  • ¡Usted por aquí!

    Manuel Molina Domínguez · Palma de Mallorca 

    Como juez federal, disfrutaba de reconocimiento y dinero suficiente. Pero quería todavía más. Recuerdo cuando nos presentaron en el club. Cómo lo formalizamos todo mediante esas pólizas que -casualmente- llevaba usted encima. Al llegar a casa, dije: "Cariño: podrás comprarte todos los bolsos de Gucci que desees. Yo cambiaré el coche. Quizá un Lamborghini. Viajaremos por Europa. Nos mudaremos a un ático junto a Central Park. El estirado de mi cuñado rabiará. Lo he invertido todo: el dinero para la universidad de los chicos, mi fondo de jubilación, tus ahorros". Recuerdo su expresión congelada, de alegría contenida. "Amor mío -continué-, nuestras ganancias se elevarán al cubo. Algo seguro. Es un auténtico mago financiero". Fue hace un año. Después ocurrió todo. Y ella me dejó por su abogado matrimonialista. Pero ahora está usted nuevamente ante mí, en el señalamiento de su juicio. Qué, Mr. Madoff ¿va a ser absolución o perpetua?

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  • El cliente calabrés

    Rosa María Loureiro Miñan · Redondela (Pontevedra) 

    '-Señor abogado mi sobrino no conducía aquel día. El no tiene permiso ya lo sabe. Conducía yo. Eso es lo que vamos a decir el día del señalamiento... ¿Sigue viviendo usted en la calle Europa numero diez, verdad? Tenía la tez muy morena y un ojo de

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  • Desapariciones

    William Teixeira Correa · Montevideo (Uruguay) 

    Nadie en toda Europa se explicaba cómo la esposa y asistente del mago no había reaparecido luego de su famosa ilusión del cubo de cristal. El hombre juraba desconocer su paradero, y cuando alguien intentaba profundizar en el asunto, simplemente decía: “La magia encierra misterios insondables. Me temo que éste es uno de ellos”. Para colmo, en los pasillos de la corte se rumoreaba que la fiscalía contaba con un misterioso testigo que “lo había visto todo”. Hablé entonces con el mago -mi cliente- y le supliqué que confesara, dando ya por descartada su absolución, pero él insistió con eso de la magia y sus misterios. Y llegó el día del señalamiento, y luego el juicio, y el juez llamó a declarar al misterioso testigo. Nadie compareció. El mago me miró extrañado. Sonriendo, le susurré al oído: “La vida encierra misterios insondables. Me temo que éste es uno de ellos”.

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  • Desaparecer

    Pablo de la Rúa · Los Ramos (Murcia) 

    Un mago se presentó en mi despacho. Regresaba de una gira por Europa y la chica que lo acompañaba había desapareció en uno de sus trucos. Tenía a toda la prensa pisándole los talones y el señalamiento del juicio ya se había procesado. Necesitaba asegurarme de que no era un farsante. Además, un cliente esperaba su absolución en un par de días, así que le dije que me hiciera una prueba. Sacó un cubo de su mochila y me pidió que soplara. Una flor de plástico apareció de su interior. Demasiado fácil. “Haga desaparecer a mi mujer”, dije de pronto. Cerró los ojos y chasqueó los dedos. La llamé por teléfono pero seguía en casa. El tipo se lamentó del error y volvió a suplicar que lo ayudara. Entonces, apuntó su mirada sobre Marta, que preparaba un informe. No, por favor, a mi secretaria no. Cuénteme cómo ocurrió todo.

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  • El cubo de las sorpresas

    Iñaki Arbilla Ruiz 

    Tras el señalamiento de la causa por secuestro y presunto asesinato, Aristóteles Manfredini, el mejor y más polémico mago de la Europa de finales del diecinueve, indicó a sus custodios de Scotland Yard que abrieran de nuevo su “Cubo de las Sorpresas”. En su interior, los atónitos agentes encontraron, en perfecto estado de salud y vestida con el mismo traje que lucía la noche de su desaparición durante el número estrella de Manfredini en un abarrotado teatro del Soho, a la bella ayudante del inculpado. Entonces, ninguno de ellos dudó de que el juez debería escoger entre la inminente absolución del ilusionista o el inevitable enjuiciamiento por complicidad de la policía londinense, al haber retenido ésta a la exuberante Norma durante un mes en sus depósitos para pruebas. Pero, por encima de todo, estaban seguros de que, con aquel truco, el inefable Manfredini se había superado definitivamente a sí mismo.

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  • El cubo

    David Guijosa Aeberhard · La Laguna (Santa Cruz de Tenerife) 

    Se cumplía la fecha del señalamiento para el juicio oral. Estaba prácticamente decidido, no habría absolución. Las pruebas: un puñal con huellas, testigos oculares de la fiesta y aquel cubo negro del tamaño de un televisor pequeño. La única pregunta por responder la hizo el fiscal cogiendo el recipiente. -¿Dónde ocultó usted el cadáver? En la declaración rezaba que lo había lanzado al interior del cubo y, sin embargo, estaba claro que las dimensiones del objeto impedían que un hombre cupiera allí. -En la Europa del siglo XXI, por favor, muéstrenos cómo lo hizo desaparecer en este ridículo artefacto. El acusado hizo lo que le pedían: primero introdujo una mano, luego el brazo y tras él la cabeza con el cuerpo entero; y de repente se había esfumado frente a los ojos de los asistentes. Todo seguía la lógica. Un mago nunca desvela su truco.

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  • Hazme un favor

    Rafael García Martín · Algorta (Vizcaya) 

    Recuerdo con nostalgia la primera vez que vi al mago del juzgado, esa especie de demiurgo que controla todo el tinglado de la justicia. Fue hace más de diez años, la víspera de un señalamiento, una absolución que yo creía imposible. Me ofreció un colgante dorado, un extravagante amuleto en forma de cubo. “Mientras lo lleves encima, no perderás un caso. A cambio sólo te pediré algún favor”, me dijo sonriendo lascivamente. Desde entonces fui la admiración en toda Europa, hasta que mi mujer, hastiada de verme más en la televisión que en su alcoba, me pidió el divorcio. Sonreí magnánimo y decidí no excederme con ella en los tribunales, pero esta mañana, en la vista preliminar, he descubierto con horror el brillo metálico del amuleto pasando de las manos de mi mujer a las de su abogado y en ese mismo instante he comprendido que lo había perdido todo.

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  • En el limbo

    Luis Miguel Morales Peinado · Madrid 

    Al salir de la vista en la que recibí la absolución, me fui a pasear solo por el centro de la ciudad. “Álvaro, el Rey de los Magos de Europa”. Pensé que un poco de diversión no me vendría mal, compré una entrada y me acomodé en la butaca. Mientras se alzaba el telón recordé el día que recogí la notificación del señalamiento del juicio, mi desánimo y, más tarde, la esperanza. El mago me apuntó con el dedo, subí las escalerillas y me introduje en el enorme cubo situado en el centro del escenario, lo cerró y comencé a oír la cháchara. “Señoras y señores, en unos instantes abriré el cubo y nuestro amigo habrá desaparecido”. La música retumbó en mis oídos. Lo siguiente fue un golpe seco y el público chillando. ¡Ha sido un infarto, el mago está muerto! Desde algún lugar continúo esperando disfrutar de mi libertad.

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  • El hechicero

    Antonio Anasagasti Valderrama · Cádiz 

    Vi a aquel abogado de oficio, al que llamaban el mago, antes del señalamiento, en la puerta exterior de la sala. Agitaba nerviosamente una especie de cubo sonoro, algo más grande que un dado, en su mano derecha y farfullaba palabras extrañas, en una especie de trance. Un funcionario que nos observaba justificó su actuación porque mi defensor no había nacido en Europa y auguró mi absolución. Cuando la juez iba a dictar la sentencia y dijo: le declaro cu?, noté cómo mi letrado pinchaba una aguja en un muñeco que llevaba en el bolsillo. Al instante, la magistrada se agarró su garganta con las dos manos y, cambiando el tono de voz grave por uno meloso, me declaró inocente

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  • El sobre marrón

    Felisa Moreno Ortega · Alcaudete (Jaén) 

    Anotó la fecha del último señalamiento y cerró la agenda. Levantó el pisapapeles con forma de cubo y cogió un sobre marrón. Sacó la foto de aquella mujer de ojos oscuros, que le miraban sin prisas, con la calma que imprime la muerte. Quizás ella sabía que iba a morir cuando le hicieron aquella instantánea. Hay gente muy perceptiva. No se sentía orgulloso por defender a su asesino, pero no quería dejarse amedrantar por la mirada acusadora que se había quedado impresa para siempre en aquella fotografía. ¡l no era un mago, no podía devolverle la vida ni recomponer los pedazos de su cuerpo. Por eso no se sintió culpable cuando consiguió la absolución de aquel hombre. Sólo persistía un pequeño problema, a pesar del tiempo transcurrido, más de seis meses; aún no había podido romper el sobre y arrojarlo a la papelera. Quizás cuando regresara de Europa?

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  • Juicio sumario paralelo

    Juan Herranz Pérez · Egea de los Caballeros (Zaragoza) 

    Avisé a mi cliente de que, con la orden de busca y captura establecida para toda Europa, no iba a encontrar un escondrijo donde ocultarse de la justicia, pero él se empeñó en fugarse. Había sido un mago de las finanzas, y con su magia negra se llevó por delante los ahorros de miles de personas. El mayor problema era que, entre sus clientes, contaba a la mafia rusa, que había confiado en él para blanquear su dinero. Si ellos le encontraban antes no habría margen de absolución. La noche antes del juicio recibí una llamada, una agradable voz femenina me aseguró que mi cliente acudiría al señalamiento del día siguiente. Respiré hondo, aliviado por que hubiera reconsiderado el asunto. Ante el estupor de todos, mi cliente apareció en la sala en compañía de un joven elegante, quien destapó un cubo transparente donde se pudo ver su cabeza.

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  • Honestidad profesional

    Miguel Mercado Vidal · Barcelona 

    Los negros nubarrones que cubrían la totalidad del cielo de Europa eran un presagio del triste desenlace. La absolución de su defendido en el Tribunal de Justicia de los Derechos Humanos de Estrasburgo, que para él como abogado había sido un gran éxito en su carrera profesional, no suponía por el contrario lo mismo a nivel mediático. Su defendido había tenido la osadía de utilizar su condición de mago para con un hábil juego de prestidigitación hacer desaparecer los personajes más famosos del mundo del corazón. De un plumazo y sin comprender nadie su modus operandi, sin señalamiento previo, todos los programas del corazón de mayor éxito del momento habían ido a parar al cubo de la basura, lugar del que nunca debieron salir. Esto no se lo perdonarían y le iba a suponer tal vez la desaparición de su despacho profesional.

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  • Fútbol virtual

    Francisco Javier García Ballesteros · Dos Hermanas (Sevilla) 

    Enrique había soñado siempre con ser un astro del fútbol, aunque su doble lesión de menisco arrojó al cubo de la basura su carrera desde muy pequeño. Era pasión lo que sentía por el deporte balompédico, que se resignó a suplir por sus estudios de Derecho y posterior colegiación como abogado por cuenta propia. Veía en él mismo un mago del esférico, triunfador, brillante y famoso en Europa, gracias a sus gestas, regates, remates, pases, y sobre todo, sus goles. Recepción con el pecho, el gentío le aclama, controla con la rodilla, echa el balón al suelo, avanza como un rayo, un quiebro, dos, chuta a portería y goooool.
    ¡Enrique, deja de jugar a la consola que llegas tarde al señalamiento de hoy! ¡Que la absolución de tus clientes no depende solo del Juez!- Le señaló su orgullosa madre en perjuicio de su profesión frustrada y momento de gloria efímera.

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  • Gracias Sam

    Nuria Vilalta Renobales · Bilbao 

    El señalamiento del juicio se hizo esperar pero llegó el día en que Europa se vio obligada a sentarse en el banquillo de los acusados. Joven y hermosa, mantuvo la confianza en sus abogados expertos en derecho romano y economía sajona. La fiscalía interpeló a los testigos y ¡µfrica rompió a llorar a mitad del testimonio. Asia declaró con crudeza pero con disidencias internas: Israel, pidió la absolución. Cuando LatinoAmérica subió al estrado las evidencias de saqueo hicieron que Europa se tambalease. La silenciosa Oceanía apretó fraternalmente el hombro de la imputada y Estados Unidos sacó un recurso de su chistera de mago. Con una mano sobre la declaración Universal de Derechos Humanos, convenció a las debilitada conciencia de occidente para que volviese al cubo de hiperrealidad en el que vive. Europa salió libre y el juez alegó que, en derecho, gana quién mejor interprete las leyes... y la verdad.

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  • Ilusión y Justicia

    Esperanza Temprano Posada · Madrid 

    Siempre quise ser mago, pero mi padre me lo impidió porque decía no ser digno oficio para gentes de bien. Me hice abogado por imperativo familiar y una vez superado el miedo escénico de las primeras intervenciones en el estrado,empecé a descubrir que la magia estaba en todas partes, también en la justicia. Desde sacarme una prueba de la manga hasta convertir una condena en absolución, practiqué todo tipo de trucos. Aprovechaba cualquier señalamiento para mostrar mis dotes de ilusionista convirtiendo mi toga en una caja de sorpresas. De ella logré sacar, en una ocasión, hasta un cubo con el que obsequié a su Señoría, que dudaba entre aplaudirme o echarme de la Sala. Mi fama de Letrado llegó a todos los rincones de Europa y decidí abrir una Escuela donde enseño mi mejor truco: crear la ilusión de que la justicia funciona.

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  • El mago

    Jose Vicente Pérez Bris · Bilbao 

    Llegué al restaurante intranquila. No era mi debut en un proceso, pero si el primer cliente importante. Giovanni Santini, el Gran Santini, era el mago más famoso de Europa. Y estaba acusado de asesinato. Su número estrella resultó fallido y la ayudante, una jovencita más tonta que un cubo, incapaz de entender las instrucciones recibidas, acabó serrada por la mitad. Si esperaba conseguir la absolución, iba a tener que emplearme a fondo. Tomé asiento, aterrada ante los ojos oscuros y fríos del quiromántico. Mientras pedíamos unos aperitivos, pensé en la mala suerte que tuve en el señalamiento de este caso. Sólo me quedaban dos meses para dejar de ser abogada de oficio y me adjudicaban este embrollo. La comida transcurrió agradablemente, si exceptuamos que a los postres, Santini se empeñó en mostrarme su último truco. Llevo tres días atrapada en otro plano astral ¡¨Alguien puede decirme como salir de aquí?

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  • En el frente

    Pablo Díaz Medina · Lima (Perú) 

    Me enviaron al frente, Rose. No te sorprende. Dicen que este desembarco será monumental, que no se ha visto en Europa despliegue semejante. Dicen que los americanos vamos a terminar con esta guerra. En cuanto a mí, no me es distinto a enfrentar a un juez, que me negará la absolución cuando presenten las pruebas de mi crimen. El señalamiento para la vista (el día D: Death, para mí, el día Muerte) es en unas horas. Dicen de Eisenhower que es un mago: admiro y desconfío de la ciega veneración que tienen algunos soldados por él. Más de uno ha preguntado qué hago aquí, un abogado apenas viudo, que se aferra a la fotografía gastada que lleva tu nombre. Si supieran. No hago más que postergar lo ineludible, mi encuentro con aquél Juez implacable y ubicuo, mi veredicto perentorio. Presiento que te hallaré, pronto, de algún modo.

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  • El encargo

    Enrique Javier de Lara Fernández · Alcalá de Henares (Madrid) 

    Apoltronado tras la mesa de mi despacho malgastaba las horas con el críptico cubo del tal Rubrik; no tenía nada peor que hacer. Tampoco lo tenía, al parecer, aquel tipo que acudía a un vulgar leguleyo como yo, para que procurara retrasar el señalamiento en la causa que, de producirse, con toda seguridad lo extraditaría de Europa. Su estrategia consistía en ganar tiempo para más tarde solicitar la absolución. Le pedí información referente a, digamos, su proyección profesional. Había cometido cientos de estafas en su país pero, como todo mago que se precie, jamás desvelaba un truco. Escéptico, encogí los hombros. Entonces me arrebató el cubo y de cuatro ágiles movimientos compuso cada cara en su color. Aquello me hizo comprender que sabía incentivar a los colaboradores, por eso acepté el encargo.

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  • Fuera de sospecha

    Maite Núñez Luque · Rubí (Barcelona) 

    El robo fue limpio, sin heridos, ni siquiera saltaron las alarmas del banco. La Interpol buscó al ladrón por toda Europa. Las investigaciones dieron su fruto y por fin detuvieron a un sospechoso. El hombre negó una y otra vez haber sido él el autor del delito. Argumentaba que tenía coartada, que esa tarde había trabajado contratado en un centro comercial entreteniendo a un grupo de niños. Esperó el día del señalamiento, y cuando llegó el juicio, el testigo principal no pudo reconocerle como el culpable porque, según dijo, el ladrón iba disfrazado de rey mago. Así, que el juez no tuvo más remedio que darle la absolución. El hombre respiró aliviado y, una vez libre, se fue a su casa. Cuando llegó, cenó algo ligero, luego tiró los restos al cubo de la basura, sobre la capa, la corona y la peluca blanca de Melchor.

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  • El plagio

    Ricardo Luis Villanueva Meyer Bocanegra · Lima (Perú) 

    El doctor Benavente, abogado del estudio especialista en derechos de autor, se hallaba en Europa y el caso que teníamos entre manos requería una rápida respuesta suya que en aquellos tiempos de pre-internet sólo un mago podría obtener. La absolución de nuestro defendido, acusado de plagio, dependía de la opinión casi pontifical del doctor Benavente, con señalamiento para la lectura de sentencia dos días después; un escrito firmado por él pesaría en la decisión de los jueces que de seguro lo habrían tenido de profesor de la materia en la universidad. No bastaba lamentablemente el logotipo en forma de cubo impreso en las hojas del estudio, así que me arriesgué y falsifiqué la firma del letrado en el documento redactado por mí con el cual terminamos ganando el juicio. Un caso de plagio, ganado con un documento falso, vaya cosas que uno va aprendiendo.

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  • El crack

    Elena Laka Muñoz · Eibar 

    Eres el crack de los juzgados, el mago de los pleitos. Peleas y ganas. Lo sabes. Triunfas en cada señalamiento. Brillas en cada alegato. Ninguna absolución se te resiste. Los clientes te admiran, los fiscales te temen y te odian, los compañeros te respetan. Cuchichean cuando desfilas orgulloso en tu toga. Mereces ese nombramiento en Europa. Nadie osará toserte. Lo quieres y lo tendrás. Y ella te seguirá y permanecerá a tu lado, siempre apoyándote en la sombra, como hasta ahora. Asintiendo, callando, acatando. Estás convencido de que nunca será capaz de dejarte, de que no es cierto que se vaya a ir. No podría vivir sin ti. En el terreno sentimental, siempre has sido más simple que el mecanismo de un cubo.

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  • El cliente machista

    María José Bueno Bayarri · Castellón de la Plana 

    Tenía una cita a las nueve de la mañana. Un cliente nuevo que había oído hablar de nuestro despacho por toda Europa. Me pasaron su ficha, tenía un señalamiento para una vista penal como acusado de un delito de agresión sexual y quería la absolución. Ni buenos días, ni hola, ni qué tal, sólo ¡Huy eres mujer! Empezó a vociferar airadamente: ¡Quiero un hombre! ¡Yo no pago a una mujer para que me defienda! Amablemente le invitamos a que buscara otro profesional y tiramos su expediente al cubo de la basura. Pero seguimos su caso por curiosidad. Fue juzgado por una mujer, la fiscal fue demoledora y la abogada de la acusación particular le acorraló. Su abogado, hombre, no era mago, y el cliente acabó siendo condenado.

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  • De la chistera del mago

    Carmen Sempere Medina · Córdoba 

    Antonia lo había dejado en mitad del pasillo, así que cuando abrí el sobre y leí la notificación del próximo señalamiento no pude resistirme a patear el cubo cual Eric Cantona enfurecido, derramando el agua de fregar por el suelo. Ya era mala suerte que el día del Juicio fuera el mismo en que se iba a jugar la final de la Copa de Europa. Un amigo consiguió en el último momento tres entradas a precio de oro, y el azar quería ahora arrebatarme la oportunidad, condenándome a quedarme en tierra.
    La absolución me llegó al día siguiente, de forma milagrosa, cual conejillo sacado de la chistera del mago: al parecer un error de agenda cometido por el funcionario de turno, motivó el aplazamiento de la vista al siguiente miércoles. Esa fue la versión oficial, al menos. El rumor confirmado: Su Señoría nos acompañaba a la final.

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  • Año nuevo

    Alicia Ballesta Ruiz · Orihuela (Alicante) 

    Tomando un té de Europa, escribía mi carta. Le pedí al rey mago Baltasar, mi absolución. Pedía la liberación de la obligación de defender, que como letrada tengo y valía para asumir la llegada de un nuevo ciclo profesional . Pedí un cubo, en el que echar, todas las injusticias, la incomprensión, la intolerancia, las guerras, el hambre en el mundo......., y tantas otras cosas merecedoras de extinción que arrastramos año tras año. Pedí un cofre mágico, en el que guardar las risas de los que quiero, de los que no conozco; las alegrías, la paz, la calma, el buen hacer, la nueva mistad, los abrazos ......... No hay señalamiento para mi absolución pero sin duda ésta llegará, porque creo en los Reyes Magos. El cofre lo necesito, porque su contenido lo tengo, lo mantengo y genero. El cubo, que sea de medidas ilimitadas porque hay mucho que eliminar

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  • A la americana

    Maria Dolores Rubio de Medina 

    Heredó del abuelo algo material, un amarillento mapa de Europa donde, de niño, se había entretenido marcando con chinchetas el avance de los aliados en la II Guerra Mundial y algo inmaterial, la pasión por defender imposibles. Primero logró la absolución de un asesino, luego de dos, más tarde de tres. Le apodaron el Mago. Comenzó a facturar a la americana, por horas. Con el señalamiento para el juicio, un pasante le entregaba el dossier, pulsaba un minutero y cerraba cuidadosamente la puerta a sus espaldas. Todo era silencio, el Mago había entrado en acción. Una tarde, alguien, medio gafe, tropezó con un Código Penal tirado en el suelo y se estrelló contra la puerta, abriéndola con estrépito. Una oleada de consternación recorrió a los senior, los junior y los becarios: sobre los autos de turno, con el minutero en marcha, el Mago intentaba recomponer un cubo de Rubik.

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  • Comienza la función

    Lourdes Trella López · Málaga 

    Con la noticia de fondo en la Televisión de la crisis de Europa y con Robert Langdon entre mis manos descifrando un cubo que guarda un antiguo misterio, me viene a la mente el señalamiento que tengo mañana a las doce horas. Es gracioso que después de ocho años de ejercicio aún sienta algo de nervios. Siendo fiel a mi ritual imagino la noche antes como si fuera una película, el devenir pormenorizado del juicio: mis intervenciones brillantes e irrefutables, mis testigos precisos, desenmascaro las mentiras de los testigos contrarios con preguntas ingeniosas y agudas. El juez me escuha embelesado y se le nota: tiene clara la absolución de mi cliente. Pero como no soy maga, el juez será un borde, los testigos mentirán sin pestañear y mis conclusiones me parecerán mediocres haciendo gala de mi despiadada autocrítica.

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  • La caída

    Eduardo Garcia-Ontiveros Cerdeño · Elche (Alicante) 

    Miro por la aspillera de mi celda como el sol vuelve a salir ahí fuera, sin contar conmigo de nuevo. Los huesos me duelen por la humedad de la roca, y sólo veo día tras día un cubo de madera donde hago mis necesidades. Mi sayón es ya un harapo que perdió su blanco inicial, y me agarro a las palabras del hermano que nos defendió en el juicio. El día del señalamiento fue gris y triste, pero su ímpetu en defensa de la orden, me recordaron épocas pasadas, en las que toda Europa nos respetaba. Hoy, tras las pruebas del juicio, ha quedado demostrado que no soy ningún mago, ni nigromante, tan sólo soy un fraile. Y por eso espero la absolución de la orden que regento y la mía. Rezo por ello. Jacques de Molay, París 18 de marzo de 1314.

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  • ¡Sorpresa!

    Mayte Campos Anglés · Blanes (Gerona) 

    Era jueves y a principios de semana tenía un señalamiento que me tenía ofuscado. Decidí coger el primer vuelo que saliera hacia cualquier parte de Europa; necesitaba distraerme. “Berlín, perfecto”, me dije. Entré en un espectáculo de magia y… ¡sorpresa! allí estaba él. Había reemplazado la toga por una magnífica capa de mago. Se movía por el escenario con desenvoltura. No podía salir de mi asombro. Cuando volvieron a subir el telón tras una breve pausa, esparcidas por el escenario estaban las piezas de un gran cubo de Rubik que él recompuso. Lo fue atravesando con floretes, no dejó un sólo palmo sin traspasar por el acero. Acto seguido, retiró los espadines y, cuando sacó el último, el cubo se desplomó dejando al descubierto a una hermosa mujer con una sonrisa de absolución que yo hubiera secundado si no se hubiese tratado de mi desaparecida y tan llorada esposa.

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  • Venganza

    Ana Pilar Cortés Bendicho 

    Aquella era mi oportunidad, había llegado el día del señalamiento. En la tercera fila, sentado entre el público, estaba él. No he olvidado ese rostro, que me persigue incluso en sueños. Cejijunto y malcarado, como corresponde a un sujeto abyecto y miserable. Con una deleznable sonrisa en el rostro pronunció la sentencia: prisión mayor, y ni oír hablar de la absolución solicitada por mi abogado. Cumplí la condena, diez largos años en aquel cubo infestado de cucarachas, y después marché a Europa y aprendí una profesión, la de mago. Redoble de tambores, y un voluntario elegido a dedo. Por supuesto no me reconoció: demasiado tiempo y demasiados condenados por su mazo implacable. Nada por aquí, nada por allá. Por favor, tenga la bondad de introducirse en la caja. Señoras y señores, ahora cortaré al amable voluntario con este serrucho. Sangre. Gritos del público. En el circo, siempre puede haber fallos.

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  • Zoo-lógico

    Rosana Alonso Fernandez-García · Camarma de Esteruelas (Madrid) 

    El espécimen fue hallado, en una suerte de hibernación inducida por el frío, dentro de un enorme cubo de hielo. Su aspecto parece excelente, no se aprecian heridas. Una vez despierto e hidratado, se recupera de forma satisfactoria manifestando interés por su entorno. Dice llamarse Carlos y domina un vocabulario amplio y rico: protesto, absolución, señalamiento, daños y perjuicios son algunos de los vocablos que utiliza con más frecuencia. Debía ser una especie de mago o chamán con bastante influencia sobre sus semejantes. Hemos enviado una nave para inspeccionar la zona donde fue encontrado, se corresponde con una parte del planeta antiguamente conocida como Europa, quizá encontremos más seres. Hemos construido un habitáculo adaptado a sus necesidades, puede visitarlo por las mañanas ya que en ese periodo se muestra especialmente activo y locuaz; al atardecer permanece aletargado y sólo murmura incoherencias.

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  • Un paraíso

    Encarna Martínez Oliveras · Móstoles (Madrid) 

    Por mucho que él fuera un mago de las finanzas, esta vez tenía claro que no se podía sacar una absolución del sombrero. La estafa era de antología y su patrimonio se había elevado al cubo en cinco años. Ya había tenido lugar el señalamiento y faltaban cuatro días para el juicio; se imponía tomar una decisión. Se había librado del arresto domiciliario y de la prisión preventiva. No sería difícil tomar un vuelo hacia algún país de Europa y desde allí, a un paraíso fiscal. Miró el reloj. Hizo una llamada y cuando colgó, tras quedarse cinco minutos sumido en sus pensamientos, se dirigió a su dormitorio para prepararse. Cuando su abogado se presentó en su domicilio el lunes, no obtuvo respuesta. Tampoco el miércoles se presentó al juicio: una sospecha cruzó la sala. Derribaron la puerta. Tuvieron que entrar con mascarillas: el hedor, era ya insoportable.

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  • Trucos

    Juan Carlos Colás Ruiz de Azagra · Zaragoza 

    Llueve. Observo desde la única ventana de mi despacho las luces de neón, ya apagadas, que anunciaban al Mejor Mago de Europa, el Sucesor de Houdini. El señalamiento para la vista es mañana y no dejo de pensar en el día que contrató mis servicios -"si algo sucede, utilice cualquier truco de abogado para conseguir mi absolución"- inquirió soberbio. Horas más tarde su joven ayudante fue incapaz de escapar de aquel enorme cubo de metacrilato sellado, falleciendo ahogada, mientras él aparecía entre el público con una leve mueca de satisfacción.

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  • Sin asunto

    Teresa Arjona Calvo · Benidorm (Alicante) 

    Con media Europa bajo la nieve y las terribles noticias sobre los muertos en Haití, decido, al fin, contestar a tu sorprendente e-mail donde me invitas a la cena de tu jubilación como abogado. ¡¨Acaso también has olvidado que al día siguiente tenemos el señalamiento de nuestro juicio de divorcio¡€™El tirar al cubo de la basura nuestros 37 años de matrimonio fue, quizás, tu último y desesperado intento de encontrar esa hombría que nunca tuviste, pero que, como mago tramposo, supiste disimular ante los demás con esa hipócrita apariencia de esposo fiel y compañero leal. Y es que, Alfonso, para conseguir la absolución de todos tus errores tendrías que pasarte veinte años y un día de rodillas, cara a la pared, con los brazos en cruz y sosteniendo en cada palma de tus manos un grueso tomo de nuestros antiguos y queridos Aranzadis. Te deseo suerte.

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  • Sigue el espectáculo

    Pedro Llinares Cervera · Valencia 

    Todo Pekín hablaba del mago venido de Europa. Mario Escamilla iba a realizar su última actuación en la capital china. Millones de personas en el mundo seguían el acontecimiento por televisión con el corazón en un puño. Mario salió a escena acompañado por dos ayudantes uniformados. Las cegadoras luces de los focos y flases no le inquietaron. Su mirada era inexpresiva. Tras dejar los objetos personales en un cubo, sus ayudantes le ataron en la camilla según lo previsto en el señalamiento. El mecanismo se accionó y Mario cerró los ojos. La inyección letal hizo su efecto. El Gobierno español no consiguió su absolución pese a que la confesión fue realizada bajo tortura. Mario pasó a ser una denuncia más en la página Amnistía Internacional. En China sigue el espectáculo.

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  • Polvos judiciales mágicos

    Daniel Vidal Canellas · Barcelona 

    Era, sin lugar a dudas, el mejor Juez-mago de Europa y gozaba de una puesta en escena magnífica. No llevaba frac ni levita, ni sombrero de copa alguno, sino una toga apuñetada de la que extraía, en vez de ases o cartas marcadas, sentencias ecuánimes y justas, por mucho que los casos fueran más complejos que un cubo de Rubik (que tiene -sépase- 43 trillones de posiciones). En lugar de reservar entradas, los espectadores -no siempre pasivos- recibían un señalamiento para la función, y, ¡oh, primer truco! siempre se empezaba a la hora. Admirable, sorprendente, algo imposible de repetir en otros juzgado-circos. Luego, tras el número (o numerito) de abogados y fiscales, el mago justiciero señalaba absolución o condena en atención a hechos probados y fundamentados preceptos. Pedí conocer el origen de su magia, el secreto de sus trucos: buenos codos, buenos libros y una buena pluma como varita mágica.

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  • Ayudante de mago

    Patricia Valino 

    Nos conocimos a traves de una red social gay. Se llamaba exactamente igual que yo. La coincidencia de un nombre y un apellido tan poco frecuentes me sedujo por completo y quise ver en ello un guiño del destino. Yo era abogado y mi mente la ocupaba por completo conseguir la absolucion de mis clientes y no olvidar el señalamiento de mis procesos. Me conto que era mago y que viajaba por toda Europa...nuestro primer encuentro sexual tuvo lugar en Paris. Pronto hubo otros: Budapest, Berlin, Barcelona. Cuando me desperte solo en aquella habitacion de Amsterdam y dos policias me esperaban con una orden de detencion que llevaba mi nombre y apellidos descubri el desconcierto de ser el ayudante del mago que aparece en el cubo de cristal cuando el ilusionista ha desaparecido.

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  • Rompecabezas

    Jose Angel Sillero Perez de Albeniz · Vitoria-Gasteiz (¡µlava) 

    No puedo estar en dos sitios a la vez, soy un sencillo abogado con sus pequeñas aficiones y no una especie de mago escapista. Quiero llegar sobrado al concurso, pero mi cliente solo contempla la absolución y eso me roba tiempo para prepararme, necesito estar concentrado. Tal vez gane algo de tiempo para planificar mi actuación mientras emplazan y notifican el señalamiento. La solución está en la otra parte, debo retroceder y calcular otras posibilidades, comenzar desde el principio no es una alternativa. Esto a veces resulta complicado, requiere de mucho tacto, existen tantas aristas que valorar, infinidad de combinaciones, y el tiempo vuela¡€™Necesito darle otra vuelta, un giro inesperado que me acerque al desenlace con éxito. Estoy convencido de que por el procedimiento ordinario lo tendré muy difícil. Batir el record de Europa del cubo de Rubik a ciegas requiere de gran destreza y habilidades matemáticas complementarias.

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  • Recurso excluyente

    Miguel ¡µngel Gayo Sánchez · Sevilla 

    El Parlamento de Europa tomó la drástica medida: todos los abogados serían recluidos durante tiempo indefinido en un gigantesco cubo de cristal como escarnio público. Las poblaciones, hartas de picapleitos, leguleyos y resto de subespecies, llevaban años pidiéndolo a gritos, y los políticos, prestos a escuchar al pueblo, así lo decidieron. La prontitud del señalamiento me llevó a presentar un recurso con un argumento demoledor. Pedía la absolución únicamente para los abogados de familia, pues alguien debería ocuparse de tramitar el divorcio de tanto jurista recluso. Y si bien es cierto que gané el excluyente recurso (por algo me conocen como el mago de las apelaciones), el resto de colegas mostraron sus peores sentimientos para conmigo. Es más. Cuando me paseo por fuera del cubo como un turista cualquiera, golpean el cristal y me lanzan insultos viles. También hacia mis cíclicas acompañantes, todas ellas solitarias divorciadas con suculentas pagas compensatorias.

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  • Parecidos razonables

    Javier Serra Vallespir 

    Cuando abandoné mi carrera en el bufete más prestigioso de Europa para dedicarme profesionalmente al espectáculo de la magia mis colegas creyeron que había enloquecido. Su Presidente de Honor en persona llegó a recomendarme los servicios de un psiquiatra. Una década después he comprobado algo más sorprendente que el mejor de mis trucos: la mínima diferencia existente entre ambos oficios. Verán: Como abogado preparaba minuciosamente los juicios hasta el día marcado por el preceptivo señalamiento, realizaba asombrosos números de prestidigitación legal, escapaba de las trampas urdidas por el fiscal y aguardaba ansioso el momento de la esperada absolución de mis defendidos. Como mago, reflexiono sobre cómo mejorar el show hasta el día del estreno, realizo asombrosos números de prestidigitación -a secas-, he escapado incluso de un cubo de dos metros de lado infestado de escorpiones y hasta que el público aplaude ignoro su sentencia. ¡No sé qué tiene más mérito!

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  • Justicia

    María Isabel López-Carrasco Casado · Madrid 

    Mi nuevo "cliente" me estaba esperando. Nervioso, jugaba con uno de esos cubos mágicos de Rubik. Entre sus dedos los cuadraditos de colores se movían ágilmente, como si bailaran. Parecía el mismo mago que ideó aquel juguete. Para mí era como el día de mi primer señalamiento. Me sentía inexperto y sin embargo poderoso y capaz. Después de tantos años pidiendo respetuosamente justicia en lugar y fecha "ut supra", por fín había comprendido en dónde me concederían de verdad Justicia. Fue en aquella bella ciudad de Europa, durante los cursos organizados por su vieja Universidad. Al regresar colgué la toga. Cuando entré, él me miró con respeto y me suplicó angustiado: ¡Padre, la absolución! El guardía cerró entonces, silenciosamente, la puerta de la celda.

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  • Patadecabra

    Rafael Pérez Jiménez · Cuenca 

    Patadecabra era abogado, era abogado y también era mago, pero en lugar de un sombrero en la cabeza tenía un cubo y en lugar de conejos sacaba abogados de su interior. Recorría Europa, con su cubo en la cabeza. Cada actuación un abogado, los plantaba en el escenario, mientras ellos miraban confundidos a su alrededor, diciendo palabras inconexas: "Señalamiento, falacia, alzada, absolución, tergiversar, divorcio"; luego se ponía a discutir con ellos sobre el artículo 710 de la Ley de Enjuiciamiento Civil. El público reía. A veces los dejaba vivir y formaban parte de su departamento jurídico; otras los tumbaba en la caja mágica y los cortaba por la mitad, no siempre los recomponía.

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  • Memento

    David Simonián Afanasieva · Valencia 

    Parece que fue ayer cuando Anita distraía al hombre del carrito mientras le birlábamos los helados; cuando le fastidiamos el truco del cubo al pobre mago; o cuando toda la panda nos bañamos de noche en la piscina de los ricachones... Richie siempre tan alerta, pendiente de que nada saliera mal, ¡qué tiempos aquellos! He hecho muchas cosas desde nuestro último encuentro: escribir, dibujar, papiroflexia... Incluso, por fin he conseguido el cuerpo musculoso que siempre deseé. También he aprendido algo de derecho, ¡¡¨cómo demonios pudiste estudiar esa monserga Johnny?! Gracias por las cartas amigos, me han ayudado en los peores momentos. Nunca debí salir de Europa. Pero jamás me he arrepentido de haberos salvado la vida, sé que habríais actuado igual, en ese pensamiento reside mi sosiego y absolución. Mañana es el día del señalamieto; no tengo miedo, seguro que el otro lado es mucho mejor que esta maldita celda.

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  • Por fin tranquila

    María de Gracia Peralta Martín · Toledo 

    El día del señalamiento abría en mí una puerta a la esperanza. No me equivocaba. Por fin se hacía justicia y te condenaron por un delito de homicidio en grado de tentativa. No había posible absolución para ti. Atrás quedaron los días en que me convencías para que no denunciase tantas tropelías. Esta vez Tirso medió por mí, arrebatándote la cuerda con la que intentabas acabar con mi vida. Estarás entre rejas muchos años y solo un dios-mago podría salvarte. Pero recuerda que los dioses-magos siempre están del lado del inocente. Al cubo de la basura he tirado todos tus recuerdos. He hecho trizas tus palabras, tus promesas, y como no, tus palizas. Estas letras quizás las leerás algún día. Las mismas letras que seguro leerán todas las mujeres de España, de Europa y del mundo entero. De momento solo quiero desahogarme y dormir por fin tranquila.

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