21 enero 2015

Mientras se demande “carne cada vez más joven” para sexo, seguirá la explotación, dice APRAMP

La coordinadora de la APRAMP, Rocío Nieto, denuncia que en España “cada vez se demanda carne más joven” para prostitución aunque la sociedad se empeñe en que esta realidad siga siendo invisible, y advierte de que “se está normalizando hasta el punto de que mujeres y niñas puedan llegarse a plantear como normal que alguien les ofrezca proporcionar servicios sexuales”.

Lo dice en declaraciones a Europa Press al hilo de la desmantelación en Murcia de una red que captaba a niñas en los colegios para prostituirlas, operación en la que han sido liberadas 12 menores cuya asistencia ha sido precisamente encomendada a la APRAMP, que opera en seis comunidades autónomas a las que ha ido extendiendo su capacidad tras constatar que era necesario.

“No se puede tolerar que se siga demandando carne cada vez más fresca y más vulnerable, que esté pasando que no valen mujeres que superan una edad porque el demandante ya no las quiere o las desecha, que se estén normalizando cosas como que una menor se vea en esa situación de poder elegir ante la oferta de ponerse a prestar servicios sexuales, cuando se está educando y ni siquiera tiene claro quién es”, denuncia Nieto.

No es la primera vez que APRAMP da la voz de alarma sobre este asunto. La organización pasó de diseñar un programa para visibilizar la existencia de víctimas menores de edad en 2008 a tener que desarrollar una atención efectiva a estas niñas y adolescentes, que ya son el 10% de sus beneficiarias. Constató además que un importante porcentaje de las mujeres a las que atendía fueron esclavizadas desde antes, a veces mucho antes, de cumplir los 18. Según el último estudio de Eurostat, el 12% de las víctimas de trata en la UE son niñas.

“Es mucho más difícil la detección de menores de edad, nosotros nos las estamos encontrando en los lugares que llamamos invisibles, como pisos particulares a los que sólo nosotras podemos acceder, y eso en todas las comunidades autónomas. Al principio nos encontrábamos niñas muy cercanas a la mayoría de edad pero después, empezó a darse un abanico más grande de edades que ha se ha ido ampliando hacia la minoría de edad”, explica. Cada vez son más pequeñas.

La coordinadora de APRAMP incide en que este es “un negocio redondo”. “Yo las engaño y si son niñas, cuanto menores mejor. No son personas, es carne, es cuerpo, es algo que se vende y que se compra. Y este es el tema: que se compra. Muchas veces nos centramos en el perfil de ellas o en su lugar de origen, pero eso no importa. Mientras haya alguien que compre, las mujeres seguirán siendo captadas y engañadas”, asegura.

En este sentido, dice que “España tiene un problema muy serio”, porque es “país de destino” de las víctimas de trata y además, el tercero de los países de su entorno que más servicios de este tipo demanda, algo que lejos de disminuir, aumenta. En su opinión, esto debería comprometer a las Administraciones públicas, cuando menos, a analizar qué está pasando en la sociedad española y por qué.

Para Nieto, la trata, la explotación y la prostitución forzosa en España se observan como un fenómeno lejano asociado a la pobreza de los países de origen y se mira hacia otro lado cuando sucede en su territorio, en sus propios barrios, o, como en el caso de Murcia, en el entorno de sus propios colegios. No se aborda el problema desde el punto de vista de la demanda, sólo se pone el foco en las mujeres y en las redes que las explotan.

Invisibiliza así a los que compran, pero también a las que son vendidas, perpetuando clichés que contribuyen a la continuidad de su esclavitud, como que “los jóvenes al cumplir 18 años tienen que tener servicios sexuales para hacerse hombres” o que las mujeres están ahí porque quieren, dado que “este es el oficio más antiguo del mundo”.

“APRAMP no está ahí para el oficio más antiguo del mundo, sino para mujeres que para nada han elegido esto libremente y que quieren salir de esta situación y tener una nueva vida. Son muchos los abusos, mucha la desigualdad y mucha la marginación (…) asociada a toda esta carne que se pone sobre la mesa”, reclama.

Esta ‘carne’, a menudo, acaba destrozada. Nieto llama la atención sobre el enorme impacto físico y psicológico que tiene la explotación sexual para sus víctimas, sean adultas o menores de edad. A las niñas de Murcia les espera un camino “muy largo y difícil” de recuperación, que pasa por una atención integral a partir de un intinerario personalizado de recuperación. “No se trata de poner un piso. Se trata de conseguir una recuperación efectiva y eso no es ni fácil ni corto”, añade.

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