10 febrero 2014

Ante la tragedia de Ceuta: Cuatro datos, ¿inconexos?

Una vez más, y ya de forma cotidiana, debemos levantar la mano y la palabra para denunciar acontecimientos ligados a la inmigración, la cual supera los calificativos de fenómeno o problema, para situarse directamente en el de tragedia.

Esta vez, mudos ante los cuerpos sin vida de quienes en su desesperación intentan alcanzar las costas de nuestra Europa en crisis, debemos reflexionar sobre la conexión entre cuatro aspectos de esta misma amarga realidad, y denunciarla:

1.-Apenas un día después de que la noticia fuera la difusión de un video que hacía evidentes las expulsiones ilegales por parte de las Fuerzas de Seguridad españolas, más de mil inmigrantes llegan a Lampedusa, todos ellos vivos — ¡qué triste que esa sea la noticia!–, allí donde antes llegaban cadáveres.

2.-El mismo día se recogen cuerpos sin vida en Ceuta de quienes, parte de un intento mayor de entrada en la ciudad, se han ahogado o han sido aplastados en el mar, en pleno invierno, al intentar entrar a nado. Los supervivientes aseguran que la Guardia Civil les ha disparado balas de goma.

3.- Hace poco más de veinticuatro horas pudimos asistir a la evidencia que negaban nuestros políticos, y es el recurso a prácticas contrarias a cualquier derecho para combatir una inmigración a la que tenemos el descaro de llamar “ilegal”, mediante expulsiones “en caliente” que no respetan ni normas ni procedimientos, ni personas, mientras se nos promete una “investigación” que huele más a cobertura de impunidad que a una real voluntad.

4.- Hace pocas semanas asistimos con estupor a la colocación de cuchillas asesinas llamadas concertinas en el nuevo muro de la vergüenza, ninguna protesta fue capaz de frenar esa barbaridad.

El primer dato es el fruto de un cambio de política en Italia que, si bien ha costado vidas, comienza a dar sus frutos. De la inhumana política berlusconiana que supuso este verano el abandono de náufragos a su suerte y muerte, hoy en ese país la noticia es la supervivencia. El cambio ha sido una política en la que se prima el valor superior de la vida humana sobre cualquier otro valor o esfuerzo. Sabemos lo que será de esas personas: unas serán deportadas y su viaje habrá sido en balde, otras obtendrán asilo o acogimiento de la persecución que les empuja, otras serán abandonadas a su suerte en un primer mundo que les será hostil. Pero todas han sobrevivido.

Los otros tres datos son la responsabilidad de una política, la de nuestro país, que prima el interés propio por el control de fronteras y la contención de flujos migratorios por encima de los derechos humanos, incluso del derecho a la vida. Esa es la política irresponsable de un gobierno y una política que esconderá su culpa acusando a otros o mirando a otro lado.

Esa diferencia de valores tiene una traducción jurídica en la jerarquía de los derechos reconocidos en la Constitución y resto de instrumentos internacionales de derechos humanos, y como actores jurídicos la Abogacía Española sólo puede indignarse, denunciar esa inversión intolerable de los valores que guían a quienes nos llamamos todavía civilizados y exigir una explicación convincente de la actuación de las Fuerzas de Seguridad en el control de fronteras.

Comparte: